Quebradero

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El problema no es ahora, es el que viene

Por Javier Solórzano Zinser

No tienen nada positivo ni productivo el juego de vencidas entre el Presidente y el INE.

Por más que prevalezcan acusaciones y declaraciones tronantes en donde quieran llevar agua a su molino, todo este ruido no está llevando a definiciones precisas de lo que es el instituto, al final lo que queda es la confusión, lo que no va a ser nada sencillo revertir.

La otra parte delicada es que estamos en vías a entrar a un callejón sin salida, como están las cosas no se ve que puedan crearse condiciones de comunicación entre las partes, lo cual pudiera al menos atemperar los ánimos.

Hace unos días la senadora Olga Sánchez Cordero invitó al diálogo entre el Gobierno federal y el INE, lo cual todo indica no trascendió, lo que sí trascendió fue la foto en la que aparecieron el titular de Gobernación y el consejero presidente del instituto.

Sería lamentable que detrás de la estrategia del Presidente esté la idea de que al atacar al INE lo evidencia o algo parecido para que en el mediano plazo esto le permita apoderarse de él; el juicio de la historia que con razón tanto le importa al tabasqueño podría ser profundamente severo si esto termina por suceder.

Esta idea prevalece entre muchos con su alta dosis de razón. La principal objeción a que el INE sea controlado por los aparatos de gobierno tiene que ver con lo que puede provocar no sólo para la equidad, sino también para el desarrollo de los procesos electorales y la autonomía para organizar la vida democrática del país a través de la ciudadanía.

El Presidente no puede perder del radar el todo, más allá de lo que ha vivido y padecido. Es inquietante que no vea las condiciones en que se dieron las cosas en tiempos pasados y cómo hemos venido aprendiendo de ello. Cuando el Presidente asegura que perdona, pero no olvida, más bien pareciera que no perdona y no olvida.

El tabasqueño no es el único que ha padecido las vicisitudes de nuestra trompicada democracia. Por ello más que pensar en lo que fueron las tropelías en su contra, es el momento de ensanchar el pensamiento para poder fortalecer un sistema democrático ciudadano, plural, equitativo y particularmente autónomo.

Cada afirmación que hace el mandatario sobre el INE, a menudo más bien parecen juicios lapidarios, va acompañada de elementos que tienen más que ver con el pasado que con lo que es hoy el instituto. La idea de que las elecciones regresen a Gobernación, o sea al Gobierno federal, como lo han sugerido y propuesto morenistas cercanos al Presidente, significa dar un paso atrás en la historia y la democracia.

La confrontación sistemática es cada vez más delicada no sólo por lo que está pasando y puede llegar a pasar, lo es también por lo que va dejando entre los ciudadanos. Si se va a criticar al INE, lo cual procede por principio democrático, se tiene que fundamentar todo aquello que se señala y plantee, porque bajo las condiciones en las que estamos no aplica el que a las palabras se las lleva el viento.

Lo que queremos decir es que con López Obrador lo que dice permea, trasciende y puede llegar a convertir en instrumento, arenga y argumento de sus millones de seguidores. No tenemos la impresión de que en su círculo inmediato existan voces que le hagan ver los diferentes matices de todo lo que tiene que ver con el INE, si esas voces existen, pero no se hacen valer o el tabasqueño no las escucha, el problema es aún mayor porque sería un indicador de que anda en el voy derecho y no me quito.

El problema que se viene con esta confrontación no está en el aquí  y ahora, está en las secuelas que ya empiezan a verse y en el desenlace.

RESQUICIOS

La orden de un juez a la FGR de investigar al multicitado vocero de la pandemia pudiera ser el inicio de una serie de denuncias en su contra. Como lo hemos alertado, tarde que temprano esto iba a pasar, han pasado muchas cosas como para que no pasara nada.

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