Quebradero

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Entre la justicia y la mañanera

Por Javier Solórzano Zinser

Sin dejar de reconocer el peso, valor e influencia que tiene el discurso del Presidente, debe establecerse que esto no quiere decir que todo lo que diga termine por ser cierto, y que a todo aquel o aquella que exonere en sus mañaneras está en automático libre de responsabilidades que eventualmente se le puedan imputar.

López Obrador es enfático en defender a los suyos, a pesar de que haya dudas respecto a las responsabilidades que pudieran tener. Los discursos del Presidente se mueven a menudo entre señalar, increpar y provocar, más allá de que se convierten en la agenda cotidiana.

Estos días el Presidente ha salido en defensa de personajes muy cercanos, digamos que son de su círculo inmediato. La defensa se ha expandido, porque los nombramientos diplomáticos han sido controvertidos.

Queda la impresión de que en las designaciones poco o nada hizo el canciller. Si eventualmente lo intentó, todo indica que perdió la partida, y si ni siquiera metió las manos, en varios casos algunas designaciones quedaron en entredicho.

Si nos atenemos a lo expresado por el Presidente sobre el historiador Pedro Salmerón, presumimos que queda claro para él que no hay una acusación de peso real en su contra. Como fuere, al tabasqueño debería haberle venido bien una revisión detallada sobre algunas referencias que tiene en su contra.

Ayer en redes se dieron a conocer documentos en que se señala al historiador, particularmente en su paso por el ITAM. El tema es delicado desde donde se le vea, porque no se puede pasar por alto el tipo de acusaciones que se señalan, pero también es necesaria plena claridad sobre el tema y bajo esta premisa la justicia es la que se debe encargar del asunto.

Para el Presidente presumimos es tema de primera importancia, porque entre otras cosas al dejarlo claro fortalece el nombramiento del historiador. Es un asunto que por ahora no queda claro cuál va a ser su derrotero, lo mejor para todos y todas es aclararlo.  Sería un error dejarlo pasar, pero si no hay demanda le van a pasar la página.

Con las acusaciones en contra de la titular de la SEP, el Presidente también entró en terrenos pantanosos, más allá de su solidaridad con la exalcaldesa de Texcoco. El TEPJF dictó sentencia respecto a la decisión tomada por Delfina Gómez de quitarle una parte del salario a los trabajadores del municipio, en algunos casos se asegura fue voluntario, pero en muchos otros no lo fue.

El hecho de que se asegure que la maestra ya no estaba en funciones en el municipio porque estaba en campaña para la gubernatura del Edomex no la exonera en automático de las presumibles responsabilidades que pudo tener. El tribunal alega que parte del dinero se distribuyó para actividades de Morena.

Es un asunto que está en curso y por lo mismo se ha sugerido que Delfina Gómez se separe del cargo para poder enfrentar las presuntas responsabilidades que se le imputan.

Estos asuntos junto con otros están poniendo en terrenos de cuestionamiento los aparatos de justicia, porque el Presidente se convierte en algo así como el fiel de la balanza. Lo que dice coloca a personajes que están en medio de algún tipo de litigio como culpables o inocentes.

Mucho tiene que ver en qué tan expedita es la justicia. Algunos de los asuntos podrían tener desenlaces inesperados, en caso de que la justicia termine por abordarlos en tiempo y forma.

Lo mejor termina siendo dejar que la justicia haga su trabajo, pero en el camino los actores involucrados deben tener claro qué deben hacer más allá de la venia presidencial.

RESQUICIOS

Es un buen primer paso el dado por Morena y el gobierno al alcanzar el número de firmas necesarias para la revocación del mandato. Lo que viene puede ser engorroso, pero necesario desde la perspectiva legal. Habrá que confirmar que las firmas son auténticas y que desde la perspectiva legal son la base para la siguiente etapa; así andamos en un ejercicio de resultados previsibles.

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