Doce segundos antes de la cuenta atrás

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Por Sandra Luz Tello Velázquez

Unas horas antes de finalizar el año 2021 vienen a la mente diversas reflexiones, como menciona una popular canción de Nacho Cano, “a ver si nos espabilamos los que estamos vivos”, pues aún continuamos inmersos en un tiempo de pandemia, en la que el virus de la covid muta y no tenemos certezas con respecto a sus avances o el declive de los contagios, aunque es evidente que no ha sido la única causa de fallecimientos en el año que se va.

Además de recordar y echar de menos a grandes personajes del arte y la cultura que partieron este año (como también versa la mencionada canción). Algunos de ellos son: la soprano mexicana Violeta Dávalos; el exdirector del INAH y colaborador de CONACULTA, Alfonso de María y Campos; el pintor, escultor, diseñador, tipógrafo y dibujante Vicente Rojo; el poeta galardonado con el premio Cervantes 2019 y arquitecto español Joan Margarit; uno de los grandes artistas del cine mexicano, Felipe Cazals; el compositor mexicano Mario Lavista y la escritora española Almudena Grandes.

Los ánimos se acaloran y nos damos cuenta que pasó uno más, en el que la cultura y el arte retomaron actividades con un porcentaje mínimo de asistencia permitida, los cines reabrieron sus puertas, las galerías de arte, museos, los espectáculos como la ópera, la danza, el teatro fueron reviviendo cuando todo parecía que los llevaba a la agonía; cantantes, músicos, actores, bailarines, coreógrafos, directores dramaturgos, productores, artistas plásticos en México y otras partes del mundo se negaron a renunciar a su vocación, aunque en muchos casos sobrevivieron realizando otras actividades lejanas a lo que les apasiona.

Unos minutos antes de la cuenta atrás, hacemos un balance para reconocer que la cultura y el arte permanecen al final de la lista de prioridades de los gobiernos, particularmente del nuestro, aunque se considere como Derecho Humano el acceso a los bienes y servicios culturales garantizado en parte dentro del artículo 4º. Constitucional. Sin embargo, en 2021 el presupuesto otorgado al rubro cultural fue del 0.1 por ciento del Producto Interno Bruto, cifra constante  durante los  últimos 10 años, dando prioridad a los programas para el Desarrollo Cultural, Protección y Conservación del Patrimonio y las acciones emprendidas  para la apertura al público de sitios como la antigua Residencial Oficial de Los Pinos, por lo que el dinero destinado a la producción y mantenimiento de espectáculos de arte se reducen.

Y decimos adiós y pedimos a Dios que en el año que viene en lugar de lo asignado en el 2021 pueda darse el 3.6 por ciento de incremento prometido para el 2022.

Acalorados en el ánimo de que pasó un año más y en la espera de un mejor año para la Cultura y el Arte.

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