Quebradero

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Ómicron, entre nosotros

Por Javier Solórzano Zinser

Habrá que insistir las veces que sea necesario que Covid llegó para quedarse entre nosotros.

Aceptarlo y entenderlo significa aprender a vivir con él sin que sea necesariamente una fatalidad. A lo largo de estos años el papel de de los científicos y personal de salud ha sido fundamental para poder enfrentar una crisis que por momentos nos ha rebasado.

En medio de escenarios inéditos lo que nos ha salvado ha sido el avance científico, lo cual ha sido el mecanismo para enfrentar la  pandemia.

A la par de significativos esfuerzos colectivos cada país ha buscado cómo hacerle. Si algo ha quedado claro con el Covid son las l grandes diferencias socioeconómicas en el mundo.

Un buen número de países no ha tenido manera de enfrentar al virus. Cuando llegue el tiempo de los balances y resúmenes va a conocer de escenarios escalofriantes por la cantidad de personas que han fallecido por el coronavirus y que por ahora no tenemos información para saberlo. Lo que se va perfilando en África y América Latina puede arrojar secuelas de enorme gravedad que afectarán el tejido social, el cual de por sí está cargado de adversidades.

Aprender a vivir con el coronavirus es la mejor manera de enfrentarlo. Es hasta cierto punto inexplicable el que en algunas naciones del llamado “primer mundo” exista una abierta negativa ciudadana a aplicarse la vacuna.

La tasa de mortalidad en EU ha crecido de manera dramática, debido a la negativa de mucha gente a vacunarse, se estima que el número podría alcanzar las 100 mil personas. Un fenómeno similar se está dando en Europa donde en naciones como Alemania, Países Bajos, Austria, entre otras, se han presentado protestas por la negativa a admitir el ingreso a centros de trabajo y lugares públicos a personas que no hayan sido vacunadas.

Las protestas, se argumenta, se fundan en que cada quien tiene derecho a hacer lo que quiera pasando también por quienes aseguran que detrás de todo hay una mascarada echada a andar desde algún lugar del mundo.

Lo cierto es que estamos en medio de la crisis de la cual a veces parecieran surgir signos de que la estamos superando, pero también aparecen elementos que nos colocan con toda claridad de nuevo en el eje de ella.

La llegada de Ómicron es una manifestación más de las variantes del Covid. Lo importante es que cada vez hay mayor conocimiento científico sobre el virus, lo que significa que en la medida que surjan nuevas variantes las posibilidades de atajarlas son mayores.

La pandemia sigue siendo el gran tema del mundo. Nos cambió la vida, la cual nunca volverá a ser como antes. Los cubrebocas y la sana distancia difícilmente dejarán de estar entre nosotros.

Sin embargo, también es claro que afloraron de manera fehaciente las diferencias socioeconómicas. La pandemia evidenció la pobreza del mundo y mientras no se ataque de manera toral el problema, los efectos de la pandemia y lolas que inevitablemente vendrán volverán a atacar severamente a las personas que viven en la mayor de las adversidades en medio de intentos cotidianos de sobrevivencia.

No queda claro cómo será el futuro. Ómicron nos ha dado una nueva sacudida. Se creyó que a final de este año habría condiciones para una mayor cercanía y movilidad, pero todo se vino abajo porque las condiciones de esta variante han golpeado y sacudido severamente al mundo.

Es cosa de nada para que Ómicron se meta de lleno a nuestro país. De nuevo estamos como sociedad atrapados en las desiguales interpretaciones que se hacen desde el gobierno sobre la pandemia.

Mantengamos el uso del cubrebocas y la sana distancia. Entendamos que así seguirá siendo por un largo rato.

RESQUICIOS

Tomaremos unos días de respiro y descanso del QUEBRADERO. Nos viene un enero intenso, se va a echar andar el debate sobre la Reforma Eléctrica que habrá que seguir a detalle. Le deseamos lo mejor para estas fiestas y ya estaremos de vuelta en los primeros días de enero.

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