El gran cristiano

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Por Victor Roccas

“Los conservadores ya están diciendo que es para que no haya transparencia (Decreto de blindaje a obras prioritarias del gobierno como seguridad nacional). Todos en este gobierno tenemos la convicción de actuar con honestidad, cero corrupción y cero impunidad, no somos iguales, eso les molesta mucho…Un hombre íntegro, honesto, con ética, con moral… verdaderamente un cristiano…no estaría defendiendo la ilegalidad, la injusticia, no estaría defendiendo el lucro…” -Andrés Manuel López Obrador.

Partiendo del entendimiento de que la moral es fruto de las costumbres en un entorno social y que de ella emanan normas y leyes, para un servidor la moral ha sido entonces fundamento de las mayores injusticias sobre todo por ser esa moral enarbolada por los peores individuos y fundamentada en los más egoístas individualismos sobre mayorías ignorantes y serviles.

En México no es ningún secreto que nuestra moral esta cimentada enteramente bajo la influencia del catolicismo y por ello la percepción del bien y el mal es sujeta al dogma bíblico (antiguo y nuevo testamento) con sus 66 libros y 31,187 versículos bajo resguardo e interpretación exclusiva de la iglesia católica.

Tampoco es sorpresivo que en la historia de México la presencia del cristianismo, representado por su rama el catolicismo, ha sido literalmente una maldición que llegó de la mano con el imperialismo español y la empresa de conquista hace más de 520 años.

Curiosamente muchos de aquellos que instigaron o celebraron retirar la estatua de Cristóbal Colón son buenos cristianos y se siguen dando golpes de pecho, rezan con escapulario en mano, guardan detentes en la carterita, o acuden portando un velo sobre la cabeza para entrevistarse con el Papa, entregarle una cartita (como a los Reyes Magos) y tener el orgullo de haberle besado el anillo, literalmente.

Pues desde los albores del cristianismo decenas de miles de sus adeptos y líderes, muy cristianos esos sí, han protagonizado las mayores atrocidades en contra de la humanidad, la naturaleza, la tierra misma, siempre enalteciendo la justificación de un mandato divino a través de sus heraldos, la fe y la esperanza.

Y aunque la moda actual es denostar la figura de Benito Juárez como cruel, tiránico y déspota (más por ser parte de la retórica publicitaria de AMLO que por la realidad histórica) también es cierto que fue el mismo Juárez, Juan Álvarez e Ignacio Comonfort quienes delimitaron de manera antes nunca vista la influencia del catolicismo, ese sí, tiránico, despótico y cruel sobre la sociedad mexicana, con las llamadas Leyes de Reforma.

Fueron justamente liberales como Juárez, Álvarez y Comonfort quienes cambiaron las condiciones de privilegio del catolicismo y las familias acaudaladas conocidos como conservadores, quienes eran caballeros y damitas cristianos bastante hijos de la chingada.

Por ello escuchar al mismo Andrés Manuel López Obrador ennoblecer al hombre cristiano cual condición de integridad, honestidad, moralidad y ética es realmente absurdo.

El sentido de una república laica no solo significa el reconocimiento de una gesta histórica en contra de la influencia de los dogmas religiosos en los quehaceres del estado hace 166 años, significa regirse, conducirse constantemente por esa condición de autonomía ante doctrinas como la religión cristiana porque ese es el mandato constitucional.

Olvida seguramente el rayito de Macuspana que a lo largo de la historia “cristiana” la cantidad de víctimas a manos de paganos ha sido infinitamente menor que las víctimas a manos de los buenos hombres cristianos que enaltece el dueño del dedito que todo lo sabe.

Omite López Obrador de propio conocimiento el historial del papado, la santa inquisición, las cruzadas, las guerras santas como la de Francia, España, etc, desconoce algo más moderno como los escándalos de pederastia de la iglesia, todo, todo lo anterior protagonizado por buenos cristianos, e igualmente nadie le ha recordado que los patrones del norte siempre han sido buenos cristianos con los migrantes ilegales mexicanos justo como ahora los mexicanos mediante la guardia nacional son buenos cristianos golpeando migrantes centroamericanos en el Suchiate.

Y aún en ello se atreve, el hijo pródigo de Tabasco, a mencionar al cristiano como referente de justicia y legalidad, mal rayo nos parta entonces.

Que jodidos estamos si la cartilla moral del líder supremo releva la constitucionalidad y el arquetipo de cristiano enaltecido por el Peje es el pináculo de ciudadanía.

Ahora se entiende que el presidente y toda su corte sean buenos cristianos.

Alabados sean.

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