El gran polarizador

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Alquimia de Poder

 

Por Ruby Soriano

En México vivimos tiempos de mucha polarización política, social, económica y también en los medios de comunicación.

La guerra que el Presidente Andrés Manuel López Obrador encara contra los medios que considera opositores, nos convierten a los periodistas, en los grandes villanos frente a la ausencia de esos equilibrios y contrapesos que nos siguen faltando a la hora de informar, pero sobre todo analizar.

Las conferencias mañaneras del Presidente AMLO pasaron de ser un excelente ejercicio de información diaria, a la convocatoria de un escenario previamente montado y avalado por el “periodismo acomodaticio” que va mutando de acuerdo al sexenio y convenio.

Al Presidente le gustaría dictar no sólo agenda en sus mañaneras, sino también en los medios de comunicación para uniformar las primeras planas con las oficiosas declaraciones de Palacio Nacional.

Hoy en nuestro país se hace urgente que la prensa y medios de comunicación tengamos una agenda propia, al margen de las polémicas y ocurrencias que diariamente se buscan imponer desde el escenario presidencial.

La gran polarización entre el Presidente y los medios de comunicación ha derivado en la satanización y descalificación de todos aquellos que se lanzan a evidenciar impunidad, corrupción y las mentiras del mandatario.

Ejemplo de lo anterior, es la foto que este fin de semana compartió desde su cuenta de twitter la columnista Lourdes Mendoza, donde exhibió a Emilio Lozoya Austin, es director de PEMEX en el sexenio pasado y quien actualmente cumple un arraigo domiciliario.

La foto del funcionario en un restaurante de Polanco en plena noche de sábado, disfrutando con amigos, exhibió la mentira y negociaciones de un gobierno, que se ufana de señalar el término de la corrupción y la impunidad.

Al Presidente hay que recordarle con demasiada frecuencia que el periodismo está para documentar, informar y exhibir al poder.

Sin embargo, los medios de comunicación también tenemos que saltar el oscuro bache de las prebendas.

Es una realidad, que el periodismo en México enfrenta una crisis no sólo de credibilidad, sino también de sobrevivencia.

Y no porque no se haga buen periodismo, sino porque la realidad rebasa en muchos casos, el diario vivir de los reporteros y la abierta competencia que ha crecido con la aparición de cientos de medios digitales.

Pese a todo lo anterior, en México se hace un buen periodismo independiente al que hay que alentar para crecer en investigación y análisis de opinión.

Los periodistas también tenemos que dar paso al manejo de una agenda propia donde tengamos a la mano los temas de alto sensor prioritario como el saldo de muertes por la pandemia, el crecimiento de la pobreza, la corrupción, las crisis de seguridad y de derechos humanos.

Escribir y opinar desde la gran diversidad de plataformas digitales con las que hoy contamos, es un brazo de lucha y contención ante la infodemia que se genera sólo con información básica y sin el poder del análisis.

Estoy convencida que hacer periodismo es mirar todos los frentes buscando las verdades inmediatas que derrumban a las mentiras de largo plazo.

@rubysoriano  @alquimiapoder

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