Quebradero

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¿A quién hacerle caso?

Por Javier Solórzano Zinser

El Gobierno tiene que reorganizar su estrategia ante la pandemia.

Las contradicciones que se están dando entre si debemos estar en algún color del semáforo u otro se han convertido en una lamentable rebatinga, las autoridades andan en la libre interpretación del semáforo.

Cada vez son más evidentes las diferencias de opinión y estrategia entre la Jefa de Gobierno de la capital y el vocero, quien ha ido perdiendo credibilidad, en buena medida porque le ha dado por meterse en un toma y daca con los medios como si a través de éstos se estuvieran decidiendo las cosas.

No está muy claro por qué razón el Presidente ha mantenido al subsecretario de Salud en una posición preponderante. Nadie duda de sus capacidades, lo que ha pasado es que de ser un científico se convirtió en un político ideologizado con una fidelidad y lealtad al Presidente lo que parece ser es la razón de su permanencia en el cargo.

La lealtad es fundamental en la gobernabilidad, pero en este sexenio se ha convertido en un asunto que pasa a segundo plano la capacidad, lo que importa es serle fiel al Presidente sin importar lo que esté de por medio como si no pudieran convivir las dos cosas.

La deslealtad se paga como quizá le pasó a Irma Eréndira Sandoval, quien tuvo que dejar el cargo a partir de moverse en dirección diferente a lo que todo indica quería el Presidente en Guerrero. El muy leal Félix Salgado Macedonio, si bien no participó en la elección, sí lo hizo su hija quien ganó y vaya usted a saber lo que puede pasar en el estado en el mediano plazo.

Pareciera que la lealtad y el uso de un discurso afín al Presidente por parte de López-Gatell se ha convertido en lo más importante, incluso por encima de la estrategia misma ante la pandemia.

Cada vez que aparece el vocero en las mañaneras lanza todo tipo de señalamientos a los medios a quienes acusa de sobredimensionar las cosas, en algún sentido se aplica el ya muy famoso es cierto, pero exageran.

Es cierto que hay muchos contagios, pero también menos fallecimientos, el problema es que los hospitales empiezan a saturarse, al tiempo que los centros para hacerse pruebas Covid están con enormes filas.

Se insistió en innumerables ocasiones que una de las maneras para enfrentar la pandemia era haciendo pruebas, lo que acabó pasando es que la gente no sabía el nivel de gravedad que tenía y esperó el mayor tiempo hasta que no quedó de otra que ir a los hospitales, los cuales estaban saturados.

Lo que se vivió en aquellos días está siendo similar a los escenarios que tenemos. La vacuna ha mitigado las consecuencias del virus; sin embargo, la ola de contagios, la desigual aplicación de ellas en todo el país, junto con las diversas interpretaciones de lo que estamos viviendo por parte de las autoridades, están provocando una gran confusión con consecuencias.

Los capitalinos nos preguntamos a quién tenemos que hacerle caso, a la Jefa de Gobierno o al vocero. Colocar el semáforo en rojo, pero dejando todo abierto parece un sinsentido porque para el caso daría igual que fuera de un color u otro.

Las cosas no van a mejorar porque la gran cantidad de contagios pueden terminar en hospitalizaciones y no necesariamente se podrá atender a toda la gente.

La tercera ola está evidenciando las contradicciones en la interpretación de lo que está provocando la pandemia.

Es momento de relanzar la estrategia y airearla, y para ello hay que tomar decisiones que no se quieren tomar, la pandemia no se va a ir más bien está con todo de vuelta.

RESQUICIOS

Lionel Messi es un antes y después en la cultura de masa y en el futbol. Ha sido y seguirá siendo un jugador extraordinario. Su salida del Barcelona es un nuevo golpe al romanticismo futbolero. Paradójicamente el negocio que logró y lograron construir a su alrededor es el mismo que lo manda a París. Seguiremos viendo sus habilidades excepcionales y únicas en el PSG que se está armando para soñar con el futbol.

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