Los cortesanos no han desaparecido y se encuentran presentes, diciéndole al monarca lo que quiere escuchar: Woldenberg

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En el marco de la octava edición de la Cátedra Interamericana “Carlos Fuentes” (CICF), desarrollada virtualmente bajo la temática Tiempo mexicano: 50 años después”, los intelectuales José WoldenbergJovany Hurtado García, Federico Reyes Heroles, Soledad Loaeza y Sergio Aguayo abordaron desde diferentes perspectivas la evolución y contrastes del México de las décadas de los 60, 70 y el 2021. 

José Woldenberg, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), evocó algunas líneas de Tiempo mexicano donde Fuentes hizo alusión a la falta de un sistema de expresión democrática y al paternalismo, signo fehaciente de desconfianza en el pueblo. 

También, interpretó el sentir del escritor cuando decía que el gobierno de ese entonces deseaba contar con una prensa alineada, un congreso servible y una corte reverente con las decisiones del titular del Ejecutivo, la inexistencia de órganos autónomos del Estado y de las agrupaciones civiles con agendas y propuestas afines con el gobierno; en pocas palabras, un México subordinado, cortesano. 

50 años después, dijo, somos una sociedad más compleja y masiva, un mosaico de desigualdades inocultable, un espacio en el que conviven una diversidad de ideologías, intereses, proyectos, sensibilidades que sólo con métodos autoritarios pueden ser encuadrados en un solo partido, en una sola visión del mundo, en un solo mando. 

“Los cortesanos, como catalogaba Fuentes, no han desaparecido y en todo régimen vertical se encuentran presentes, diciéndole al monarca lo que quiere escuchar.” 

Federico Reyes Heroles, escritor, político y analista, dijo recuperar de la obra la tradición del ensayo que confronta una realidad sin brindar soluciones, pero tiene la ventaja de estar montada sobre los hechos. 

Tiempo mexicano hace uso del canal de expresión que es el ensayo; la tradición del ensayo en México es muy fuerte, hay una corriente muy fuerte, hizo que postergáramos nuestra confrontación con los hechos.” 

Sin embargo, externó la intención de ir hacia los datos del México que duele, “para tratar de activar nuestra arbitrariedad analítica que también es necesaria”. 

Al cuestionar qué opinaría Carlos Fuentes sobre el México de 2021, externó que desde su punto de vista el país está lleno de tensiones, sorpresas y contradicciones por parte del gobierno en turno. 

“Estamos en un momento incómodo. Si Carlos Fuentes viviera no estaría contento de ver que se eclipsa un México que de alguna manera ha crecido en la tensión de los distintos tiempos, de sus orígenes y construcción de instancias democráticas, un México tenso que buscaba ir hacia adelante y no hacía atrás.” 

Soledad Loaeza, profesora e investigadora emérita de El Colegio de México, dijo que a 50 años de haberse publicado Tiempo mexicano, el texto sigue siendo tan sugerente y provocativo como debió haber sido cuando vio la luz en 1971, aunque las sugerencias y provocaciones de hoy no sean las mismas que las de entonces. 

Habló sobre los cambios ocurridos después de medio siglo, por lo que el libro en la actualidad se lee en un contexto radicalmente distinto al de ese entonces. 

Sergio Aguayo, profesor investigador del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México y moderador de esta mesa, dijo que rescatar de dicha obra la evolución de Fuentes de una izquierda post-comunista que se comprometió con el pluralismo y estado de derecho, fue la clave para definir la posición política del intelectual. 

Silvia Lemus, comunicóloga y patrocinadora de la CICF, resaltó que para Carlos Fuentes la literatura fue un amor estético, pero la política fue su amante más peligrosa y a veces muy salvaje.

(Fotografía: Universidad Veracruzana) 

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