Quebradero

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“Las encuestas invisibles”

 

 Por Javier Solórzano Zinser

La inconformidad de morenistas que no fueron nombrados coordinadores está llevando a confrontaciones internas que no va a ser fácil sortear.

Una de las razones tiene que ver con que nadie conoce las encuestas, las cuales sirvieron de base para las designaciones; no es casual, que ya se hable de las “encuestas invisibles”. Si algo está caracterizando al proceso es la opacidad, no hay certidumbre en las designaciones.

Va de nuevo: la posibilidad de derrotas y divisiones en Morena no está en lo que haga la oposición, está en lo que pase al interior del oficialismo.

No se puede menospreciar la decisión del PT. No es que los votos de este partido le den un giro al proceso electoral, más bien es que el PT es un aliado importante que da votos en el Congreso. Para lo que se viene, la alianza con este partido resulta de primera importancia; no es, por cierto, la primera vez que el PT se queja de “maltrato”.

Morena no puede estar atenido a conseguir a los “Yunes” para alcanzar los votos necesarios para las reformas pendientes. El PVEM tiende a acomodarse en la medida en que pueda sacar raja para sus intereses, pero en cualquier momento puede hacerse a un lado, no es un aliado ideológico. Es más bien un aliado de ocasión, como lo fue en anteriores procesos cuando estuvo del lado del PRI y el PAN.

Las broncas internas en Morena se veían venir. Es lógico que surjan las diferencias cuando lo que está en juego son las candidaturas, las cuales es muy probable que con la pura marca de Morena puedan ganarse, o ser competitivas.

En algunos casos, las diferencias pueden ser personales, pero en otros son posiciones al interior del partido y del gobierno, las cuales se quieren hacer valer. Las dificultades internas pueden llevar a que algunos suspirantes opten por cambiar de partido por considerar que tienen la fuerza suficiente para ganar las elecciones con quien fuere.

Los casos de Zacatecas y Michoacán llaman la atención. La inconformidad de las designaciones pasa por personajes que tienen peso real en sus estados. Pudiera pasar que algunos de los derrotados en las encuestas, pasen a las filas de otro partido, y aunque no ganen puedan ser factor para impedir el triunfo de los morenistas.

Morena debe cuidarse las espaldas, pero de ellos mismos. Debido a cómo se pueden poner las cosas, se visualiza que escenarios de esta naturaleza pueden llevar, paradójicamente, al crecimiento de la oposición.

La llegada de la llamada 4T tuvo como una de sus razones a la inconformidad que la sociedad manifestó en contra de años del llamado PRIAN. En algunos casos poco contó quiénes eran los candidatos de López Obrador.

La inconformidad puede dividir de tal manera que, en algunos casos, la elección resulte caótica y dividida. La ventaja para el Gobierno y su partido es que la oposición está fuera del radar ciudadano. Sin embargo, la conjunción de escenarios puede llevar a que el electorado encuentre que tiene opciones, más que porque sean atractivas, por razones que tienen que ver con los desfiguros y las divisiones, sin descartar que quienes han sido hechos a un lado, se alían a otro partido como el PT.

Vienen nuevas designaciones en donde ya se vislumbran divisiones. No está claro qué va a pasar en Tlaxcala donde hay varios suspirantes con peso real; en Chihuahua, no casualmente el PT ya está postulando a la controvertida senadora con licencia que ha perdido el apoyo de su partido, y en Nuevo León en donde MC sigue llevando mano.

La designación de coordinadores y de futuros candidatos a otros cargos de elección popular le va a tronar el esqueleto a Morena. Va a producir lo que ni en sueños puede hacer la oposición.

RESQUICIOS.

Dice la Presidenta sobre la designación de los coordinadores, que “hay que serenarse, no es un asunto personal” tratando de tranquilizar las aguas. Los verdaderos interesados en conocer cómo se llegó a las decisiones deberían ser los propios morenistas exigiendo ver las encuestas.