Corrupción. Dardo envenenado
Por Javier Solórzano Zinser
La popularidad de la Presidenta es firme. Puede haber variantes respecto al porcentaje, pero todas las mediciones rondan por el mismo lugar.
Donde las cosas se complican es en la medición de diferentes áreas, en las cuales resulta medianamente evaluada o mal evaluada. El tema de la seguridad sigue estando en el centro. Tiene infinidad de vericuetos porque, a pesar de los esfuerzos, la percepción no ha cambiado en muchos estados como lo revela la encuesta del Inegi.
Más allá de las interpretaciones por la manifiesta baja en delitos, para poder hacer una evaluación definitiva habría que considerar otros elementos como extorsión, secuestros, seguridad en las calles, etc.
Como este tema, hay otros en que es claro que la ciudadanía es crítica. La salud es cada vez un mayor dolor de cabeza. En las últimas semanas han surgido una gran cantidad de críticas, ya no sólo de parte de los derechohabientes, sino también de quienes trabajan en los hospitales, a quienes se les responde de manera banal y grosera respecto de sus demandas.
Uno de los grandes asuntos a los cuales no le ha encontrado salida plena el Gobierno y su partido es al de la corrupción. No hay día en que no surja alguna investigación que muestre cómo la 4T está metida en un sinfín de problemas, sin que asomen escenarios ni acciones que permitan visualizar una perspectiva de cambio.
La evaluación del sensible tema que hace la sociedad es francamente desfavorable para el Gobierno y su partido. Por más que se pregone lo contrario, es claro que la corrupción ha ido creciendo, y se ha metido en un terreno de opacidad y negación por principio que impide el análisis y acciones concretas.
Altos funcionarios del Gobierno están siendo relacionados con hechos que presumiblemente muestran una discrecionalidad en el manejo de los dineros, ya sea personales o del Gobierno. La Presidenta no ha tenido de otra que salir para exigirles a funcionarios, por cierto, cercanos a ella y al expresidente, que den a conocer su patrimonio.
En el caso del director del Infonavit, la propuesta presidencial forzó al funcionario, quien por alguna razón se negó en diversas ocasiones a dar a conocer su patrimonio.
La 4T está enfrentando una realidad inobjetable. Algunos de sus integrantes tienen altos niveles económicos, en principio y sin maniqueo diríamos lejanos al “pueblo”. Podrían pertenecer a lo que llaman sectores pudientes que les permiten condiciones económicas mucho muy favorables, contrario, a lo que presumen y pregonan.
Si nos atenemos a lo que dice sobre su patrimonio Carlos Alberto Ulloa, director de Birmex, no hay duda de lo que al interior de Morena han llamado el privilegio, es manifiesto.
Ambos funcionarios se encuentran en áreas en donde existen grandes presupuestos que ante lo que se ha dado a conocer generan dudas sobre si, efectivamente, la 4T no es como los de antes. La pregunta es de dónde viene todo el dinero que se les acredita a través de investigaciones periodísticas que no han sido desmentidas.
Partamos de este supuesto, pero también hay que poner en la mesa que hay una manifestación en Sinaloa, en Culiacán, porque sistemáticamente aparecen hechos de corrupción que tienen que ver con diferentes niveles en donde no se puede presumir que, de la noche a la mañana muchos funcionarios e integrantes del proyecto tengan condiciones económicas favorables.
Es ahí en donde el gobierno no avanza. Cuida a los suyos, sin importar en qué están metidos. La lucha contra la corrupción acabará siendo un mito genial, mientras se va enquistando para convertirse en un signo de identidad actuando como si no pasara nada.
La corrupción es ya un dardo envenenado para la 4T.
RESQUICIOS.
Fue grave y doloroso el proceso por el que pasó la UNAM por los exámenes de admisión. Sin embargo, la Universidad dio un giro, lo enfrentó y resolvió en la medida de lo posible. Lo último fue transparentar lo que hizo en un acto que la dignifica.