Réplica en la mañanera: a ver si se atreven

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Por Mariana Calderón Aramburu

Si el gobierno quiere regular los derechos de las audiencias, tengo una propuesta muy sencilla.

Antes de imponer nuevas obligaciones a la radio y la televisión, empiecen por abrir un espacio de derecho de réplica en la mañanera.

Si el gobierno está convencido de que tiene la razón, no debería tenerle miedo a cinco minutos de la versión contraria.

La propia presidenta Claudia Sheinbaum defendió la semana pasada la necesidad de fortalecer los derechos de las audiencias. En la narrativa sostuvo que las audiencias requieren más información, más pluralidad y mejores herramientas para distinguir entre hechos, publicidad y propaganda.

Entre todos los derechos de las audiencias, el derecho de réplica es quizá el más incómodo para quien controla el micrófono. No limita la libertad de expresión, la complementa al incorporar la versión de quien fue aludido. Tal vez por eso es también el único que el gobierno nunca ha reconocido en la mañanera. Ni una sola vez.

El artículo 6º constitucional reconoce el derecho de réplica para quien es aludido por información falsa o inexacta, en condiciones razonablemente equivalentes. No para decidir quién tiene la razón, sino para que la audiencia tenga elementos para formar su propio criterio.

Por eso nunca ha significado «abra una cuenta en X y publique su versión». Si así fuera, no habría sido necesario incorporarlo a la Constitución. La esencia de la réplica consiste en responder donde ocurrió la afirmación original. En el mismo foro. Frente a la misma audiencia.

Porque las asimetrías importan.

Ese es, precisamente, el sentido del derecho de réplica. No es lo mismo responder desde una cuenta personal que hacerlo frente al aparato de comunicación más poderoso del país.

¿Y quién está obligado a darla? La ley menciona a los medios de comunicación, a las agencias de noticias, a los productores independientes y también a cualquier otro emisor responsable de la información que difunde. La Suprema Corte, al resolver la acción de inconstitucionalidad 122/2015 y sus acumuladas, explicó que esa última categoría comprende también nuevos canales de comunicación con un impacto equivalente o superior al de los medios tradicionales.

Si existe un espacio que responde a esa lógica, es la conferencia mañanera. Tiene horario fijo, producción profesional, millones de espectadores, recursos públicos y una enorme capacidad para fijar la agenda del día. Y cumple, de sobra, lo que exige la ley, emitir información y ser responsable de su contenido.

Desde 2022, en el Consejo Nacional de Litigio Estratégico hemos intentado ejercer ese derecho precisamente en la mañanera. Presentamos solicitudes de réplica y, ante la falta de respuesta, promovimos diversos juicios de amparo. La pregunta siempre ha sido la misma, si la mañanera funciona como un programa de comunicación masiva, ¿por qué quienes son señalados en ella no pueden responder ahí mismo? Buscamos ampliar derechos, no limitarlos.

Hasta ahora, la respuesta ha sido siempre que no hay espacio para la réplica. Unas veces mediante el silencio; otras, mediante la negativa expresa.

Por eso resulta difícil no advertir la contradicción. El gobierno quiere enseñarles a todos cómo proteger los derechos de las audiencias, excepto cuando la audiencia está del otro lado de su propio micrófono.

Así que aquí va, otra vez, el reto.

Demuestren que quieren efectivamente proteger a las audiencias y reconozcan el derecho de réplica.

Abran un espacio en la mañanera. Cinco minutos bastan. Después hablamos de regular a los demás.