Por Fernando Vázquez Rigada
Energía, agua y estado de derecho. Esas son las razones por las que la economía no crece.
Hay más, pero esas son torales.
Pese a todo, la economía mexicana creció en el segundo trimestre un 1.5%, superando la contracción del primer trimestre. Buenas noticias.
Aun así, enfrentamos un serio problema de crecimiento y, por tanto, de desarrollo y de sostenibilidad del modelo social actual.
Las exportaciones han tenido un crecimiento sorprendente: llegaron a casi 390 mil millones de dólares en el primer semestre: 24% más que el año anterior. De ahí derivan dos problemas: el primero, que casi la mitad de los componentes de los productos que exportamos proviene del exterior, particularmente de Asia. Por eso las importaciones crecieron 22%.
El segundo problema es que el boom de exportaciones hizo que el superávit se multiplicara por 7. Y el superávit mexicano (déficit para Estados Unidos) es una palabra que no le gusta nada a Donald Trump.
Pero una golondrina no hace verano. Los problemas, estructurales están, ahí.
El país tiene un problema energético serio y múltiple. La producción de petróleo está, en el mejor de los casos, estancada. No producimos gas. No hay una política seria de conversión a energía limpia y tenemos un gravísimo problema de capacidad de suministro de energía eléctrica a industrias.
En suma. Nuestra geografía y el contexto geopolítico empujan la posibilidad de producir más y recibir más inversión. Pero de nada sirve si tiene un buen carro, pero no hay gasolina o electricidad para echarlo a andar. Tampoco puedes esperar que, así, las ventas de autos nuevos crezcan.
En el agua hay un problema diferente. Primero, la agricultura, que contribuye poco a la economía consume alrededor de tres cuartas partes del líquido que tenemos. Segundo, el agua disponible está mal ubicada: la región centro bajío y norte generan casi 82% del PIB pero tienen sólo el 32% del agua disponible.
El tercer factor es el estado de derecho. México es un Estado sin ley. La destrucción del Poder Judicial y de la institucionalidad han desmantelado la certidumbre. La toma territorial del crimen organizado, el yugo de la extorsión y la creciente toma de centros de producción de materias primas (petróleo, gasolinas y minerales) son frenos inaceptables para inversionistas.
Se pueden hacer análisis más complejos, por supuesto.
Pero no hay que inventar el agua tibia. La ciencia económica es muy compleja, pero, como todo, debe partir del sentido común.
Ahí están los nudos centrales que impiden el crecimiento.
Y esos nudos, como Alejandro Magno, no se desatan con ideología ni con declaraciones.
Se cortan.
@fvazquezrig