Por Ruby Soriano
En materia electoral Puebla es tierra de nadie, pues la promoción de figuras de la política y de funcionarios de gobierno, inició hace meses, cuando desde sus responsabilidades gubernamentales, emprendieron su promoción en espectaculares, portadas de revistas e incluso bardas de la ciudad.
El desorden y la desfachatez de estos personajes fue en aumento. Estas estrategias no son un tema menor, cuando la propia Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum instruyó respetar tiempos.
Sin embargo, en Puebla, poca validez tiene la instrucción presidencial, cuando con todo un aparato sin mucho disfraz, pues la intención es que se note, funcionarios y funcionarias del gabinete armentista dan paso a una intensa promoción, primero de la figura del gobernador y en segundo lugar de sus nombres y cargos.
Son muy desafortunadas las imágenes que han circulado en redes sociales donde dos secretarias y una sub secretaria federal han sido captadas en el reparto de tamales, atole y comida chatarra como papas, refrescos y golosinas con edulcorantes. Es decir, la inversión de estos funcionarios es mínima pero la compra es masiva, pues regalan productos baratos, de ínfimo valor nutricional.
La promoción tiene sus categorías, pues quien lleva mano por la cantidad de utilitarios que se reparten a su nombre, es la secretaria de bienestar del gobierno de Puebla, Laura Artemisa García Chávez, quien el pasado 5 de mayo, volcó la casa por la ventana y fueron entregados a su nombre, loterías y abanicos de cartón, así como botellas de agua.
Días antes, la secretaría del deporte en Puebla, Gabriela Sánchez atribuyó a sus patrocinadores el reparto de “muñecas de plástico con ropa de boxeadoras”.
La recién nombrada subsecretaria de desarrollo tecnológico, vinculación e innovación científica en el gobierno Federal, Celina Peña, se le ve una gran parte de la semana en actos en territorio poblano, donde lo menos que hay es ciencia. La funcionaria reparte sombreros o practica ser influencer, hablando de trivialidades, menos de sus responsabilidades como funcionaria federal.
Las autoridades electorales brillan por su ausencia, lo que es muy grave pues expone la permisión para este tipo de actos donde basta decir: “No sé, no lo hice, déjame preguntar a mi equipo, hago un llamado a mis compañeros para respetar los tiempos”.
Así de sencillo se esfuma cualquier riesgo de sanción en tiempos donde Puebla se ha convertido en una entidad donde los excesos gubernamentales están despertando no sólo la inconformidad al interior del morenismo, sino han avivado los comentarios al decir que en Puebla no gobierna el morenismo, sino lo hace el viejo marinismo que pagó derecho de piso para incrustarse en la cuarta transformación.
Hoy Puebla es la feria de las campañas adelantadas y del derroche de recursos para violar la ley electoral.
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