Durante la Reunión Nacional de Protección Civil para la Temporada de Lluvias y Ciclones Tropicales 2026, el coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Fabián Vázquez Romaña, presentó el pronóstico oficial de actividad ciclónica para el 2026, en la cual se prevé una temporada activa de fenómenos climáticos.
En el Pacífico, se estima el desarrollo de entre 18 y 21 sistemas tropicales, de los cuales entre cuatro y cinco podrían alcanzar la categoría de huracanes mayores. Para el Atlántico, se pronostica la formación de entre 11 y 15 fenómenos, con la posibilidad de que entre uno y dos evolucionen a huracanes de gran intensidad.

Respecto al monitoreo del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), informó que se prevé para la temporada 2026 una transición hacia condiciones de El Niño durante el trimestre mayo-julio, con una probabilidad del 61 por ciento. Se espera que este fenómeno persista y se fortalezca durante el pico de la temporada de ciclones tropicales (agosto a octubre). Hacia el invierno, existe una probabilidad del 25 por ciento de que evolucione a un evento de El Niño muy fuerte.
De acuerdo con la estadística histórica, de 1964 a 2025 han ingresado al país 174 ciclones tropicales desde el Pacífico, lo que representa un promedio de tres por año, y 120 desde el Atlántico, con un promedio de dos anuales.
La coordinadora nacional de Protección Civil, Laura Velázquez Alzúa, subrayó que esta información científica no debe ser motivo de alarma, sino un llamado a la acción responsable y coordinada para proteger la vida y el patrimonio de las familias mexicanas.

Durante este encuentro, al que asistieron los titulares y representantes de las 32 entidades federativas de Protección Civil, la Secretaría de la Defensa (Defensa), la Secretaría de Marina (Semar), se imparten talleres especializados de capacitación dirigidos a más de mil 200 miembros del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc).
Estas sesiones técnicas tienen como objetivo homologar los protocolos de actuación en territorio y fortalecer las capacidades operativas de los primeros respondientes, para asegurar que cada integrante del Sistema cuente con las herramientas necesarias para ejecutar una respuesta ágil, profesional y coordinada ante los efectos de la próxima temporada de lluvias y ciclones tropicales.