Quebradero

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El voto de castigo

 

 

Por Javier Solórzano Zinser

Que no hayan pasado muchas de las cosas que se pronosticaron que podían suceder antes de las elecciones de este día en EU, no significa que la puerta se esté cerrando. Más bien tendrán otro momento para que Trump, con mayoría en el Congreso o sin ella, las detone.

El caso Rocha Moya sigue su curso. Por más que la Presidenta insista cada vez en que no hay pruebas, lo cierto es que la justicia estadounidense sigue sumando elementos. Difícilmente lo va a dejar pasar siendo que es uno de los ejes más importantes para Trump: la relación de políticos mexicanos con los cárteles de la droga.

Este tema es de la mayor importancia para demócratas y republicanos. El Gobierno mexicano bien sabe que en algunos estados existen evidencias de la relación de los gobernantes con la delincuencia organizada.

La gobernadora de Baja California ha sido señalada desde EU. Una serie de grabaciones han evidenciado que está en un proceso de negociación, ha dicho que está dispuesta a proporcionar cualquier información para poder salir del problema.

Que se sepa para el Gobierno mexicano esto no ha sido ocasión de investigación alguna. La gobernadora está como si nada en medio de un asunto de profunda seriedad para el país por lo que ella puede saber respecto a temas de seguridad, por más que juegue a minimizarlo como si no estuviera enterada de nada.

En medio de la singular forma en que el Gobierno ataca algunos problemas, con Marina del Pilar se confirma que si el problema es de los suyos se les defiende hasta las últimas consecuencias, pero que no se trate de un exfiscal como César Jáuregui, al cual lo tienen en una cárcel de alta seguridad por “traición a la patria”.

Que no se hable de estos temas no significa que estén en el olvido. El Gobierno lo sabe, porque si bien se ha hecho un importante trabajo en la detención de una buena cantidad de delincuentes, también es cierto que no hay manera de concebir este fenómeno si no es a partir de la relación que guarda la delincuencia organizada con el poder político.

Las repercusiones de las elecciones en EU de este día, en México pueden darle un ligero giro a la relación, pero no necesariamente cambiará la dinámica ante los muchos problemas que compartimos. El tema de la seguridad es una constante con republicanos o demócratas.

En algunos casos los demócratas han sido mucho más acuciosos. No necesariamente el cambio en el Congreso abre la puerta a otro tipo de relación. La clave está en que Trump, como fuera, tendrá capacidad de maniobra, aunque sea menor.

No perderá la capacidad de veto, lo cual convertirá su relación con el Congreso en un toma y daca interminable. En lo que seguirá teniendo capacidad de maniobra, es en lo que corresponde a la política exterior. A pesar de que algunos asuntos pasan por el Congreso, el presidente tiene plenas atribuciones en la materia, y es ahí donde México se puede convertir en un detonador de muchas ocurrencias para presionarnos.

Trump llega a la elección cargado de adversidades. El voto latino no le va a ser favorable, es probable que pueda terminar este sufragio siendo fundamental en algunos estados y en algunos municipios. Lo que es un hecho es que no parece que los republicanos vayan a poder conservar el Congreso, lo cual abrirá las puertas a una nueva dinámica política interna.

El factor dinero en los procesos electorales seguirá siendo una de las claves, pero ahora, a pesar de ello, hay una inconformidad clara de parte de los ciudadanos por la forma en que se ha gobernado el país. No se ve que a los republicanos les vaya a alcanzar con las donaciones, como la de Elon Musk quien les aporta casi 500 mdd.

Trump recibirá un voto de castigo.

RESQUICIOS.

No deja de sorprender que a diario surjan evidencias de la presunta responsabilidad de Guadalupe Taddei y su entorno. Además de la concentración de poder que tanto daño ha provocado, las irregularidades empiezan a alcanzar a varios estados del país.