La administración del presidente Donald Trump ha convertido la revocación de visas estadounidenses en una herramienta de presión política sobre gobiernos y figuras públicas de América Latina, de acuerdo con un análisis publicado por The New York Times.
El diario estadounidense señala que la medida permite a Washington actuar de manera directa contra determinados funcionarios o personajes políticos y forma parte de una estrategia más amplia de influencia en la región.
Según el reporte, las restricciones migratorias se suman a otras acciones impulsadas por Estados Unidos, entre ellas la imposición de aranceles y diferentes mecanismos de presión diplomática y política sobre países latinoamericanos.
La política de cancelación de visas habría alcanzado tanto a personajes vinculados con gobiernos que mantienen diferencias con Washington como a figuras de países que han buscado acercamientos con la Casa Blanca.
El artículo también menciona el caso de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien aseguró recientemente que Estados Unidos le retiró su visa y calificó la medida como una decisión con motivaciones políticas.
Ana María Méndez Dardón, directora para Centroamérica de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, consideró que la política estadounidense hacia la región se ha vuelto más transaccional, mientras asuntos como corrupción, derechos humanos y fortalecimiento democrático habrían perdido peso en la relación de Washington con los gobiernos latinoamericanos.