Como fuere, por fin
Por Javier Solórzano Zinser
Sin considerar si hubieran alcanzado acuerdos en las mesas de negociación entre el Gobierno y la CNTE, todo apunta a que dependiendo de lo sucedido será el tipo de protesta para este día; protestas habrá.
Las cosas han llegado al límite, porque el Gobierno, a pesar de lo que se podría venir, dejó llegar las cosas esperando que pudiera llegar a algún acuerdo con una organización con la que había tenido entendimientos en su carácter de oposición, que no de Gobierno.
No es lo mismo apoyar a la CNTE, incluso promoverla, en sus demandas contra gobiernos de lo que han llamado PRIAN, que tener que resolver sus propuestas como encargados de la ventanilla.
La 4T está ante uno de los más graves problemas que ha tenido desde el 2018. Tendrá que hacer una revisión del porqué las cosas han llegado a los extremos. De alguna manera, el Gobierno provocó estos escenarios desde el momento en que, en campaña, se hicieron promesas que no se tenía cómo cumplir.
Al mismo tiempo dejaron llegar las cosas a grado tal que, a pesar de la minimización bajo la cual acostumbran a ver los problemas, se les acabó la capacidad de maniobra. En estos últimos días ha sido singular, por decir lo menos, cómo el Gobierno ha buscado la manera de dialogar con la Coordinadora, cuando de alguna manera tomó distancia desde hace algunos meses.
No tenemos idea qué pudiera pasar en las vías de acceso al Estadio Azteca esta mañana. Se va a vivir una mañana tensa, a lo que se va a sumar lo que pueda pasar en la cancha con la Selección Mexicana. Estamos rodeados de problemas, los cuales alcanzan a la CNTE, pero también los colectivos de madres buscadoras, los de los palcos del Azteca y los transportistas, entre otros, harán acto de presencia.
Ayer hablamos con la dirigencia de los transportistas. Tomaron la decisión de manifestarse simbólicamente, sin perturbar las carreteras y los accesos al estadio.
Lo que es un hecho es que los conflictos no van a terminar con todo y que se llegue a acuerdos de última hora. La cuestión ahora estará en lo que se haga después del Mundial. Ahí sabremos si realmente la curva de aprendizaje del Gobierno va en ascenso o si de plano lo único que está haciendo es postergar los problemas, porque en el camino con tal de evitar los problemas, todo se pudo resolver, momentáneamente, a través de billetazos.
Al igual que la organización del Mundial y las obras para su desarrollo, el gobierno pareció desfasado. La forma que se han hecho las cosas ha sido irregular, y si a alguien le ha afectado, una vez más, ha sido y es a los ciudadanos.
Las y los capitalinos llevamos meses siendo rehenes del Gobierno y de los manifestantes, particularmente de la Coordinadora. En los hechos hemos sido lo menos importante de la ecuación. Nadie pone en entredicho el derecho a manifestarse, lo que está de por medio es cómo el gobierno se ha visto rebasado.
La narrativa oficial se ha abocado a explicar lo que no va a ser, “no somos represores”, más como parte de una justificación del porqué no va a actuar bajo el ejercicio del poder en contra de los manifestantes, los cuales por cierto hacen lo que quieren, más que a actuar en el marco de la fuerza del Estado ante los escenarios que hemos tenido.
Mañana por fin empieza el jolgorio. Traemos pendientes que a estas alturas ya no hay manera de resolverlos del todo. Mientras la CNTE tiene tomado el Centro Histórico, la Jefa de Gobierno de la CDMX organizaba “la ola más grande del mundo”. Mientras la gente cerraba avenidas y violentaba la cotidianidad, se pintaban de morado y amarillo las calles. Todo el proceso ha sido trompicado. El futbol dará pasión, tristezas y alegrías, y también presumimos el equilibrio y pausa en un país urgido de ello; por fin llegó el día.
RESQUICIOS.
El Tri no ha pasado de empates en las inauguraciones mundialistas. La Selección ha sido en varias ocasiones en juegos de inicio zarandeada; hay indicios de que al rato puede pasar algo diferente.