Con base en los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la Escuela de Negocios del ITESO (ENI) reveló que, de 2018 a la fecha, la canasta alimentaria se elevó 68 por ciento en las zonas urbanas y 69 por ciento en las zonas rurales, porcentajes mayores al 45 por ciento de incremento general de la inflación en México, afectando particularmente el poder adquisitivo de los hogares con menores recursos.
En agosto de 2018, un kilo de jitomate costaba 21 pesos en las ciudades. Casi ocho años después, se necesitan 62 pesos para adquirirlo, un incremento de 193 por ciento.
Otro ejemplo: hace ocho años un kilo de bistec de res valía 118 pesos en las zonas urbanas. Hoy está en 202 pesos, es decir, este alimento se encareció poco más de 70 por ciento.
Estos y otros productos básicos de la canasta alimentaria muestran que el costo de la vida en México se ha elevado considerablemente y presiona hacia arriba las líneas de pobreza, haciendo que las familias necesiten más ingresos para no caer en ella.
En el número 33 del Boletín de análisis económico de la ENI (correspondiente a la primera quincena de mayo), se presenta que otros alimentos básicos siguen siendo más caros. En los pueblos, el huevo está en casi 50 pesos (57 por ciento más caro que en 2018, cuando valía poco más de 31 pesos). En las ciudades, el kilo de tortilla de maíz tiene un costo promedio de 23 pesos, cuando antes era de 14.50. Los chiles han subido casi 200 por ciento tanto en zonas urbanas como rurales.
Finalmente, comer fuera de casa se ha encarecido casi 25 por ciento en el último año para el habitante de una urbe o 18 por ciento si reside en una comunidad rural.
Estos incrementos han provocado que la línea de pobreza, es decir, el dinero que necesita una persona para satisfacer sus necesidades básicas alimentarias y no alimentarias, creciera 49 por ciento desde enero de 2018 en las ciudades y 54 por ciento en los pueblos.
Hoy, una persona que vive en zonas urbanas necesita cuatro mil 954 pesos al mes para subsistir y no caer en la pobreza (en 2018 le bastaban con tres mil 100 pesos). Un habitante rural requiere tres mil 572 pesos mensuales (antes dos mil 200 pesos).
“Una familia de cuatro personas necesitaría un ingreso un poco mayor a 20 mil pesos para no caer en la pobreza”, explica Mireya Pasillas, responsable editorial del boletín y académica de la ENI.
“La persistencia de presiones en alimentos y energéticos sigue limitando la recuperación del poder adquisitivo de los hogares y podría afectar el dinamismo del consumo interno durante los próximos meses”, señala el boletín en su página 20.