Por Ruby Soriano
En el corazón de la sierra norte poblana, en la zona de Chignahuapan se escondía uno de los huachicoleros que por una década pusieron en jaque los territorios de Puebla y Veracruz. Se trata de Roberto de los Santos de Jesús, ex policía en Veracruz.
El delincuente conocido como “El Bukanas” fue aprendido en un territorio muy caliente, gobernado por Juan Rivera Trejo alias “El Diablo”, quien hace semanas se viralizó por su video con el fajo de billetes.
Era innegable que esa zona serrana había sido cooptada por la presencia de la delincuencia organizada, debido al incremento de actos violentos y ejecuciones en las inmediaciones de ese municipio.
El operativo estuvo en todo momento a cargo de la Secretaría de Marina y secundado por la Secretaría de Seguridad Pública en Puebla. Sin embargo, recobra importancia preguntarle al edil Juan Rivera si en todo este tiempo, “nunca” se dio cuenta de que, en la zona de Tres Cabezas, el ex policía veracruzano había establecido su centro de operaciones tácticas y delincuenciales.
Después de la detención de “El Bukanas” la gran pregunta es si seguirá la de otro criminal huachicolero como Juan Lira Maldonado alias “El Moco”.
Y como si las aguas se hubieran alborotado en Puebla, la mañana de este domingo, una balacera en el Mercado Morelos dejó tres heridos, reflejando que organizaciones como La Familia Michoacana siguen marcando control.
Hace unos días el gobernador Alejandro Armenta y su Secretario de Seguridad Pública, Francisco Sánchez sostuvieron una reunión con el secretario de Seguridad en el país, Omar García Harfuch.
Muchas son las interpretaciones que pueden fluir a partir de una reunión donde era urgente enviar un mensaje a Puebla. La disputa entre varias organizaciones criminales es más que evidente.
Las banderas rojas en Puebla están en alto en territorios gobernados por morenistas tales como Acatlán, Cuautlancingo, Oriental, Chignahupan y otros más donde es evidente que la delincuencia está pagando halconazos municipales.
En los actuales tiempos que corren en el país, resulta retador identificar a corporaciones y mandos policiacos que están al margen de algún tipo de contubernio con organizaciones delictivas.
Gobernadores y presidentes municipales tienen en sus secretarios de seguridad a los operadores para los acuerdos que se pactan con los mandos delincuenciales, a quienes se les abre la puerta con toda la impunidad.
Las corporaciones policiacas en México operan con grandes sesgos e impunidad donde los exámenes de confianza para sus elementos, hace mucho que duermen el sueño de los justos.
Sin embargo, la operatividad y los nexos delincuenciales están concentrados en los responsables de la seguridad pública en diversos municipios del país, donde de manera camuflada, operan para los delincuentes quienes pagan cuotas para que estos personajes sirvan de halcones y suelten la plaza con la conveniente venia del gobernante municipal en turno.
Este esquema se replica en las zonas calientes del territorio nacional.
Puebla tiene la plaza caliente y esto se nota cuando los mandos de seguridad y corporaciones policiacas entraron a la negociación con quienes están operando el territorio, con el compromiso de bajar la intensidad en las ejecuciones, no así en otros delitos de igual gravedad como asaltos y desaparición forzada.
Los ediles del Triángulo Rojo en Puebla se mantienen silenciados frente a la ola de asaltos carreteros y transporte de carga. El llamado “Toñín” sigue ileso, vendiéndose como youtuber y “agricultor”. En Puebla, nadie lo toca.
En Oriental el presidente municipal Fidel Flores tomó distancia y negó haber tenido nexos con el ex líder sindical detenido y vinculado con el Cártel Jalisco Nueva Generación, Nazario Ramírez.
Y donde hay que mantener los focos rojos es en el municipio de Cuautlancingo que gobierna Omar Muñoz, donde son muchas las voces que señalan a su responsable de seguridad pública, Francisco Maldonado Picazo como un personaje de negro historial que opera los puentes con organizaciones delincuenciales. Personaje al que se le atribuye cercanía con el actual presidente de la JUCOPO en el Senado de la República, Ignacio Mier Velasco.
Pero la historia de telenovela corre a cargo de la presidenta municipal de Acatlán de Osorio, Guadalupe Bárcenas, quien desató la polémica en redes por estar más ocupada en una presunta relación sentimental con su responsable de seguridad pública, Juan Alberto Domínguez.
Acatlán hoy es un territorio caliente donde la delincuencia organizada sentó sus reales y opera con manga ancha, mientras la edil viaja a París y exhibe sus artículos de lujo que contrastan y mucho con la pobreza que padece esa región de la mixteca poblana.
El vicealmirante Francisco Sánchez González, secretario de Seguridad en el gobierno de Puebla, mantiene una entidad a la que se le nota a todas luces “la negociación” con los grupos delincuenciales, quienes han elegido al territorio poblano para incrementar operaciones y negocios, muchos negocios.
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