Los murales “Resistencia heroica del pueblo veracruzano ante los invasores” e “Historia de la cultura de Veracruz”, primeras piezas realizadas por el muralista recientemente fallecido Melchor Peredo en Xalapa, presentan un deterioro y daños visibles, a pesar de encontrarse en un espacio del propio palacio de gobierno del estado de Veracruz.
Ambas obras se ubican en el pasillo semiexterior del antiguo Tribunal Superior de Justicia, en la calle Leandro Valle. Desde finales de 2025, dicho recinto ha sido utilizado como bodega, lo que ha provocado daños visibles en las pinturas, denunció Lourdes Hernández Quiñones, viuda del artista.
Tras la muerte del último representante del muralismo mexicano la semana pasada, la gobernadora Rocío Nahle grabó un mensaje para “lamentar” su deceso, pero que derivó en un llamado de promoción para visitar el estado, en una clara falta de respeto hacia el artista y la trascendencia de su obra.

El promotor cultural Manuel Velázquez subrayó que Peredo fue uno de los muralistas más prolíficos de la capital veracruzana y que su legado constituye un referente de la identidad histórica del estado. “Su obra es fundamental para entender la memoria colectiva de Veracruz”, afirmó.
Por esa misma razón, sentenció que “resulta preocupante que, pese a la relevancia de su obra, el Gobierno del Estado, a través de la Secretaría de Cultura y la Secretaría de Gobierno, no haya establecido condiciones óptimas para la salvaguarda de sus murales, en particular los ubicados en el Palacio de Gobierno. Derivado de los trabajos de rehabilitación del inmueble, dichas piezas han quedado expuestas a riesgos materiales: junto a ellas se depositan insumos de construcción, herramientas y otros elementos que ya han generado daños visibles. A esto se suma la acumulación de polvo sobre la superficie pictórica, factor que acelera los procesos de deterioro y compromete la integridad de las obras a mediano plazo”.
“Los deterioros ocasionados en los murales de Melchor Peredo, ubicados en la propia sede del Palacio de Gobierno del Estado, evidencian la necesidad de proteger el patrimonio cultural y de evitar la destrucción o remoción de monumentos y obras de arte públicas por descuidos, ignorancia y malas prácticas. Es fundamental que las autoridades y la sociedad trabajen juntas para salvaguardar el patrimonio y promover la identidad y la diversidad cultural”, aseveró Manuel Velázquez.
Así, mientras la figura del muralista se utiliza en la propaganda gubernamental, sus obras sufren abandono en los espacios institucionales que deberían resguardarlas. La contradicción entre el discurso oficial y la práctica cotidiana revela la falta de una política seria de conservación del patrimonio cultural.