Se suman más académicos, miembros del Coro y de la Organización Teatral de la UV al rechazo a los cambios en los programas de estímulos

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La mañana de este jueves, los académicos de la Universidad Veracruzana Zaira Domínguez y Alejandro León entregaron en las oficinas de la rectoría un addendum con nuevas firmas de adhesión al rechazo a los programas de estímulos institucionales (PEDPA y PEDEA). Con esta actualización, el pronunciamiento alcanza un total de 289 firmas: 33 nuevas en rechazo al PEDPA y 23 relacionadas con personal del Coro de la UV y la ORTEUV, participantes en el PEDEA.

“Este número, lejos de ser menor, debe interpretarse en su contexto. Diversos estudios sobre comportamiento organizacional han documentado el llamado chilling effect, según el cual solo una fracción de las personas afectadas por decisiones institucionales se atreve a manifestar formalmente su inconformidad, debido al temor a represalias o a la desconfianza en los mecanismos internos. Bajo esta lógica —que sugiere que apenas una de cada seis personas afectadas presenta una queja—, el número de adhesiones podría estar reflejando una inconformidad sustantivamente más amplia, potencialmente superior a mil 500 académicos de los poco más de mil 800 que participan en el PEDPA. En términos proporcionales, esto apuntaría a un nivel de rechazo que podría superar el 80 por ciento de los involucrados”, expusieron.

A este escenario se sumó la adhesión de la ORTEUV, una de las entidades culturales más emblemáticas de la Universidad Veracruzana, cuyo prestigio ha sido clave en la proyección artística de la institución. Su incorporación al pronunciamiento, subrayan, evidencia que la afectación no se limita a los ámbitos de la docencia y la investigación, sino que alcanza también a la comunidad artística, particularmente a quienes desarrollan funciones sustantivas vinculadas con la difusión de la cultura.

De este modo, sectores fundamentales de la vida universitaria —docente, científico y artístico— convergen en un señalamiento común: la arbitrariedad, la falta de transparencia y la ausencia de criterios académicos claros en la implementación de las nuevas reglas de los programas de estímulos.

“Lejos de fortalecer el cumplimiento de las funciones sustantivas de la Universidad —docencia, generación de conocimiento y difusión de la cultura—, estas modificaciones introducen distorsiones que comprometen su desarrollo y que, además, se perciben como cambios orientados a limitar deliberadamente el acceso a los estímulos. En los hechos, no incentivan el quehacer universitario; lo desvían y lo alejan de su principio más elemental: Arte, Ciencia y Luz”, enfatizaron.

Los suscribientes del pronunciamiento hicieron llegar sus solicitudes a la comisión que este viernes 17 de abril discutirá posibles ajustes a las reglas recientemente publicadas. “Tenemos la expectativa de que este espacio permita revertir los criterios impuestos —carentes de sustento académico, de factibilidad operativa y con intentos de aplicación retroactiva cuando ya ha transcurrido más de la mitad del periodo a evaluar— y reencauzar el proceso conforme al debido procedimiento institucional”.

Este punto resulta especialmente relevante, puntualizaron, a la luz de lo ocurrido en días previos, cuando desde la administración central —particularmente desde la Dirección de Desarrollo Académico e Innovación Educativa— se atribuyeron los cambios a decisiones de una supuesta comisión designada por la “Alta dirección” (sic), en lugar de la instancia formalmente reconocida por el Consejo Universitario General, la cual, de hecho, ha desconocido las modificaciones realizadas al PEDPA.

“Este desliz no es menor: refuerza la percepción de opacidad en la toma de decisiones y profundiza la crisis de confianza en los mecanismos institucionales relacionados con los programas de estímulos dirigidos al personal académico de la UV”, concluyeron.