Por José Manuel de Alba de Alba
Una hipótesis político-constitucional sobre la instrumentalización de la soberanía en contextos de crisis.
I. Planteamiento del problema
México enfrenta una tensión estructural inédita: inseguridad, presión internacional y desgaste institucional convergen en un escenario que obliga a formular preguntas incómodas. Entre ellas, una destaca por su gravedad: ¿puede el poder político estar incentivando indirectamente una confrontación externa para reconstruir legitimidad interna?
II. Contexto internacional
El discurso estadounidense ha evolucionado hacia la calificación de los cárteles como amenaza de seguridad nacional, incluso bajo categorías cercanas al terrorismo. Se han planteado escenarios de intervención extraterritorial, lo que sitúa a México en una zona de tensión geopolítica creciente.
III. Contexto interno
Persisten la violencia, la presión económica, la fragilidad institucional y el desgaste político. En ese escenario, la necesidad de cohesión se vuelve central.
IV. Hipótesis
No se sostiene una intención directa de provocar una intervención, pero sí es plausible una estrategia de tensión discursiva que permita capitalizar políticamente la amenaza externa. Se trataría de una provocación política indirecta, no de una búsqueda real de intervención.
V. Dimensión constitucional
Tras la reforma de 2011, el artículo 1° constitucional reconoce derechos humanos de fuente nacional e internacional, así como el principio pro persona y el control de convencionalidad. Ello implica que la soberanía no es absoluta, sino compatible con obligaciones internacionales de protección de derechos humanos.
VI. Riesgo
El riesgo no es una invasión formal, sino una escalada progresiva: presión diplomática, operaciones selectivas y esquemas de cooperación forzada que pueden erosionar la soberanía sin declaración formal de intervención.
VII. Conclusión
No hay prueba concluyente de una estrategia deliberada. Sin embargo, existe una intuición política razonable: la confrontación externa puede estar siendo utilizada como herramienta de cohesión interna en un contexto de desgaste institucional.
VIII. Manifiesto
Si la soberanía se invoca para ocultar la incapacidad, deja de ser principio constitucional. México no necesita enemigos externos. Necesita Estado. Cuando la narrativa sustituye a la gobernabilidad, el problema ya no es externo. El problema está dentro.
Notas y referencias
- Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, artículo 1°, reforma de 2011.
- Corte Interamericana de Derechos Humanos, Caso Radilla Pacheco vs. México.
- Doctrina del control de convencionalidad (Corte IDH).