El paro de transporte público en la zona conurbada Veracruz–Boca del Río alcanzó un punto crítico este jueves, cuando el gobierno del estado tuvo que ordenar el uso de patrullas de la Policía Estatal para trasladar a cientos de personas que se quedaron varadas sin poder llegar a sus destinos.
Desde tempranas horas, usuarios denunciaron que las principales rutas de camiones urbanos dejaron de circular debido al conflicto entre concesionarios y autoridades por el aumento unilateral de tarifas.
La suspensión del servicio afectó a trabajadores, estudiantes y ciudadanos en general, quienes se aglomeraron en paradas y avenidas principales sin alternativas de transporte.

Ante la emergencia, el gobierno estatal instruyó a elementos de la Secretaría de Seguridad Pública a utilizar patrullas para transportar a los ciudadanos, una medida inédita que refleja la magnitud de la crisis.
La situación evidencia la fragilidad del sistema de transporte público en la conurbación. Algunos pasajeros compartieron en redes sociales imágenes de patrullas llenas de personas, calificando la escena como “un retrato del colapso del servicio”.
Autoridades estatales reiteraron que no existe autorización para incrementar tarifas en la conurbación y advirtieron que continuarán los operativos contra las unidades que pretendan cobrar más.
El decomiso de camiones de la línea Ulúa y la movilización de patrullas para suplir el servicio muestran que el conflicto ha escalado a niveles de crisis social y de gobernabilidad.