Votar con dignidad 

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Por Raúl Arias Lovillo

El próximo 2 de junio México llevará a cabo una contienda electoral histórica. En estas elecciones se votará por: presidencia de la república, 128 senadurías y 500 diputaciones. También habrá elecciones para nueve gubernaturas, así como la renovación de congresos locales y de ayuntamientos; en total se elegirán más de 20,000 cargos públicos en todo el país. De acuerdo con el INE la lista nominal del electorado asciende a 99,084,188 (noventa y nueve millones, ochenta y cuatro mil, ciento ochenta y ocho) ciudadanas y ciudadanos registrados en el territorio nacional y en el extranjero.

Más allá de la sorprendente numeralia de las próximas elecciones, vale la pena reflexionar sobre lo que verdaderamente nos jugamos en nuestro país.

Hemos dicho que el sexenio que está por concluir será recordado como una de las páginas negras de nuestra historia. Hemos enfrentado a un gobierno autocrático que ha violado de manera descarada sus principios: no robar, no mentir, no traicionar. Ha sido tan grave la destrucción que Morena ha hecho a la nación mexicana que aún son inconmensurables todos los daños.

La siguiente lista no es exhaustiva pero refleja una parte del desastre que arrastramos.

1.- Pérdida de vidas humanas. Este es uno de los asuntos más graves por el número de pérdidas humanas en este sexenio, la irresponsabilidad gubernamental y su poca sensibilidad ante estos hechos. Más de 185 mil homicidios dolosos, más de 100 mil personas desaparecidas, aproximadamente 300 mil muertes pudieron evitarse con un manejo responsable de la pandemia del covid.

2.- Despilfarro de recursos públicos. El gobierno de AMLO se ha caracterizado por su completa irresponsabilidad en el manejo de los recursos que pertenecen a todo el país y no a su gobierno. La mala planeación y pésima ejecución de sus obras emblemáticas (IAFA, Dos Bocas y Tren Maya), los cuantiosos subsidios a Pemex, CFE y Mexicana de Aviación constituyen un barril sin fondo, a esto se suma la enorme cantidad de recursos públicos desviados de los presupuestos para financiar campañas y propaganda política.

3.- Uso ilegal de la FGR (Fiscalía General de la República). Aquí existe una gran cantidad de casos, pero citamos los  emblemáticos de dos extraordinarias mujeres: Rosario Robles y Amparo Casar. En ambos casos se advierte un deseo de venganza de AMLO, la violación de preceptos jurídicos e incluso la falsificación de documentos. Para Rosario fue la pérdida de tres años que estuvo injustamente en la cárcel, para María Amparo ser sometida al escrutinio público y devolverla al dolor de su enorme pérdida personal hace más de veinte años.

4.- Visión retrógrada en educación, ciencia y tecnología. Mientras otros países y regiones han venido construyendo políticas públicas que posicionen a su población en un papel protagónico en la revolución científica y tecnológica más importante en la historia de la humanidad, nosotros tenemos que pagar la ignominia de los libros de texto y del nuevo Conacyt.

5.- Destrucción institucional. No toda la destrucción aquí es evidente. Tal vez los fideicomisos, la CNDH y poca cosa más. Sin embargo, en los planes han estado la desaparición del INE, del INAI, las candidaturas plurinominales al Congreso, entre muchas propuestas.

Como decíamos, este listado de daños sin ser exhaustivo ilustra nuestro desastre nacional. La única manera de parar esto, sin duda, es nuestro voto. No podemos votar por Morena porque es indignante otorgarle nuestro apoyo ante tanta mentira, corrupción y falsas promesas. Tampoco vendamos nuestro voto porque nos saldrá más caro en el futuro. Que no les vendan la idea de que la oposición quiere quitarles los programas sociales porque los programas se quedan por mandato constitucional.

No hay nada más indignante en un partido político que comprar la voluntad ciudadana por unos miserables pesos, ante la imposibilidad de ofrecer buenos resultados de gobierno. Eso es Morena en esta elección. Ha perfeccionado los antiguos métodos priistas para mantenerse en el poder comprando la voluntad ciudadana. Seamos dignos, defendamos nuestros votos por el bien de México y de sus futuras generaciones.