Quebradero

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Hay que atender a la caravana

 

 

Por Javier Solórzano Zinser

 

Es prioritario que las autoridades dialoguen con la nueva caravana migrante que pretende llegar a la capital.

Las condiciones de la marcha son dramáticas y de alto riesgo. Nos aseguran que no ha habido ninguna autoridad que dialogue con ellos, más bien parece que la están dejando seguir, sería lamentable que estén optando por el desgaste, en particular de las mujeres y niños.

La caravana está integrada fundamentalmente por venezolanos, se calcula que la componen entre dos mil y tres mil personas. También marchan migrantes centroamericanos y asiáticos, algunos de ellos son de Azerbaiyán y de Senegal.

El Gobierno de Venezuela no ha procurado el tema. Ante la muerte de 40 migrantes calcinados en Ciudad Juárez, muchos de ellos venezolanos, no mostró la indignación que se supondría debería asumir en función de lo sucedido.

No se ha abierto un espacio de diálogo entre los gobiernos de México y Venezuela sobre este asunto. Una de las migraciones numéricamente más significativas en los últimos años es venezolana. En muchas ciudades del país se les va identificando, están huyendo de las condiciones políticas, económicas y sociales que se viven.

Es una migración que ha ido cambiando su destino ante lo que están viviendo. De tener a México como  país de tránsito lo han venido colocando en lugar de destino. Las solicitudes de refugio en México han crecido de manera significativa, se han triplicado en los últimos dos años.

Atender la caravana es buscar soluciones. Bien se les podría permitir a los migrantes una licencia por un año en México para que puedan tratar de resolver su intención de pasar a EU. Significa también demostrar que hay un auténtico acuse de recibo por lo sucedido en Juárez.

Si analizamos lo que ha pasado en política migratoria desde el horror de hace casi un mes, pareciera que no ha cambiado nada. Una cosa es la narrativa que se pretende establecer y otra el hecho de que se estén tomando medidas.

Que se tenga que presentar ante la FGR el todavía director del INM no significa que se estén tomando medidas, que estén cambiando algunos de los mecanismos establecidos en los centros migratorios. El hecho de que no haya solicitado al menos una licencia el director del INM es prueba de que no están cambiando las cosas. Si se tomara una decisión en este sentido podría significar que la investigación se hiciera abierta en donde él no fuera una especie de juez y parte.

Todos sabemos que el problema es multilateral; sin embargo, México tiene problemas en sus dos fronteras. EU debería de buscar salidas de largo aliento más que aventarnos el problema, el gobierno debería de ser menos pasivo. La migración en los últimos años tuvo en nuestras fronteras el centro, el foco de atención, violencia y confusión del fenómeno.

En el terreno de los hechos seguimos siendo el tercer país. EU expulsa a los migrantes bajo el supuesto de que se van a revisar las solicitudes para decidir quién se queda en el país. Al expulsarlos México los recibe sin saber qué hacer con ellos. Lo sucedido en Ciudad Juárez es muestra de ello.

Los migrantes deambulan por las calles, no tienen  a dónde estar y se la pasan buscando ganar dinero como fuere. Están viviendo como pueden sin que tengan, en un buen número de casos, algún tipo de ayuda. Este estado de las cosas ha generado rispidez en la relación entre los migrantes y la ciudadanía, asunto del cual no se tenían antecedentes, debido a que muchas ciudades del país han tenido a la migración como parte de su cotidianidad y solidaridad.

En la medida en que avance la caravana los problemas van a crecer. El problema no es sólo de ellos, el problema es de todos.

RESQUICIOS

Formas de ver las cosas. La decisión de los ministros de no permitir la integración de la Guardia Nacional a la Sedena fue un acto de corrupción y un hecho faccioso. La negativa de la ministra Loretta Ortiz de no permitirle al Inai sesionar con cuatro comisionados es la aplicación de la ley.

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