Quebradero

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Militante y funcionario

Por Javier Solórzano Zinser

La sucesión adelantada lleva a las “corcholatas” a una serie de declaraciones en que, al tiempo que quieren hacerse ver, buscan moverse exactamente como presumen  al fiel de la balanza.

Tienen que decir o hacer algo a como dé lugar. Igual se lanzan contra el Gran Premio de México, es muy fifí, dijo la “corcholata” favorita; igual se pintan la cara de catrina para llamar la atención y que sean vistos en un desfile; que igual arremeten contra los gobernadores de oposición sin voltear a ver a los propios a quienes abuchean y son parte de los correos que ha dado a conocer el grupo Guacamaya.

Desde el principio del sexenio se sabía que en la lista estaban Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard. Al paso del tiempo le sumaron a Ricardo Monreal y al exgobernador de Tabasco y hoy titular de Gobernación; al final las “corcholatas” oficiales son Sheinbaum, Ebrard y López.

Ricardo Monreal ha tratado de estar en los ánimos presidenciales, pero no parece que sus deseos vayan a fructificar. El zacatecano hace fiesta cuando lo menciona el Presidente; sin embargo, sabe bien que su futuro es en este sentido incierto, a lo que se le suma que la estridente gobernadora ha anunciado, o más bien amenazado, a Monreal a quien tiene en su audioteca.

Habrá que ver y escuchar qué pasa mañana. No queda claro lo que pueda pasar, porque la campechana ha cambiado de decisión respecto a la difusión de los audios en los que presumiblemente esté involucrado el senador de Morena. El partido pasa por momentos complicados que iban a llegar tarde que temprano.

Si a la mera hora se dan a conocer los audios me quedan muchas vueltas para suponer que pueden colocar en evidencia al zacatecano. Una alta dosis de fuego amigo imaginemos lo que pueden provocar los audios, mejor prueba de “fuego amigo” no puede existir estamos en el preámbulo de lo que se viene al interior del partido.

La estrategia busca desacreditar a Monreal y con ello obligarlo a definirse, algunos quieren verlo fuera de Morena. Como andan las cosas, quizás al senador no le alcance y ni para ser candidato al gobierno de la capital; no es una simple ocurrencia la de la estridente gobernadora.

La lista realmente la componen sólo tres y quizá ya esté decantado que más bien es una. La gran incógnita es qué harán las “corcholatas” frustradas.

Quien está jugando un papel cada vez más activo es el titular de Gobernación. Más que encargado de la política del país parece ser un militante de la causa que no repara en cumplir con la búsqueda de cohesión y de diálogo con los diversos actores políticos como lo estableció cuando llegó tarde.

La evolución del tabasqueño llama la atención. Porque en primer momento se le vio como un enlace en medio de tanta estridencia, pero está visto que todo ello más bien fue una finta.

En las últimas semanas ha intensificado la estrategia. No hay duda que tiene una comunicación directa con el Presidente más allá de la amistad de años, “hermano” le dice López Obrador. Lo que no queda claro es si anda por la libre o tiene al Presidente al oído.

Sus declaraciones cada vez son más beligerantes sin distinguir los terrenos entre la militancia y el papel del funcionario. La defensa que hizo de los tabasqueños resultó fuera de lugar, no había necesidad de meterse en terrenos de división tajante entre norte y sur sin importar lo que eventualmente haya dicho cualquier actor político.

Lo más reciente fue su declaración sobre que un militar podría ser presidente. Con el empoderamiento militar es una expresión inquietante, recordando además que la Constitución lo impide, pero andamos en los inéditos.

RESQUICIOS

La Fiscalía Especializada en Delitos Electorales resolvió darle carpetazo al caso Pío López Obrador. El dinero que se le entregó en bolsas de papel “no constituyen un delito electoral”. ¿De dónde venía el dinero, para qué se usó, por qué grabaron las entregas, por qué en efectivo? Si no hay delito electoral, ¿no hay otro tipo de delito?

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