Quebradero

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Evidenciar a la oposición

Por Javier Solórzano Zinser

No es casual que a sabiendas de que la consulta sobre revocación de mandato no iba a tener una alta participación y que la Reforma Eléctrica no iba a pasar, mismo camino, todo indica, sucederá con la Reforma Electoral, el Presidente haya optado por echarse para adelante señalando y acusando a la oposición sin detenerse en lo que debió haber hecho.

Uno de los problemas que a la larga va a cargar el gobierno es que difícilmente asume responsabilidades internas. Todo se ve hacia fuera, como si nada tuviera que ver con su gobernabilidad.

El Presidente está buscando que los costos recaigan en la oposición, al tiempo que está tratando de evidenciarla ante sus millones de furibundos seguidores poniendo énfasis en que la postura de la oposición y los “intereses” que la acompañan son el dique para la transformación.

Difícilmente los partidos políticos hacen acuse de recibo en procesos electorales que les son adversos. Morena no parece haber recibido el mensaje en la capital, han optado por desacreditar en algunos casos a quienes los vencieron en algunas alcaldías. En tanto que a nivel nacional no han analizado del todo lo que significa perder posiciones en el Congreso, lo cual es una de las razones por las que fue rechazada la Reforma Eléctrica y todo indica que irá por la misma vía la Electoral.

La responsabilidad de que el país no cambie, es la esencia de la narrativa, está en que la oposición no permite echar a andar los proyectos, lo que se adereza con adjetivos, señalamientos, acusaciones y protestas de Morena en el Congreso y de los seguidores hacia la oposición o a quienes piensan diferente.

Es un discurso efectista y mediático que termina por ser mucho muy atractivo, porque crea la idea en el imaginario colectivo de que si las cosas no cambian no se debe ni al proyecto ni a las decisiones presidenciales.

Son estrategias en donde al Presidente no le importa lo que sabía que iba a pasar, lo que le importa es fortalecer su discurso con rumbo al 2024, porque el desgaste que inevitablemente está teniendo puede ya estar provocando el crecimiento de la oposición, y más ahora que se ve cohesionada. La estrategia parece estar pensada en discursos que alimenten la confrontación como explicación, de la mano de arengas dirigidas a los seguidores para que se expanda la narrativa.

Se cambia la idea de la derrota o algo parecido llevar las miradas hacia otros escenarios. Hace algunos días el Presidente planteó que tiene un lado positivo no haber aprobado la Reforma Eléctrica, porque la CFE sigue teniendo la hegemonía sobre la producción y distribución de la electricidad.

Los votos no dan para que se apruebe la Reforma Electoral. Si los escenarios no cambian no será aprobada, lo cual también tendrá para el Presidente otra lectura, insistirá en que no quieren que cambie el INE a pesar de la “corrupción” y los altos costos del instituto.

Poco va a importar que haya sido el INE que en los procesos electorales haya sido garante de la democracia, la misma que llevó al poder a López Obrador, a la mayoría de Morena en el Congreso y al triunfo de sus candidatos en varios estados.

El centro de la narrativa es la oposición, estrategia que va intensificarse rumbo al 2024. Echó a andar las dos reformas sabiendo que no van a pasar, porque lo que busca es evidenciar a la oposición porque ha ido creciendo y pudiera a futuro colocarla en escenarios en que se comparta el poder.

Morena seguirá ganando, pero no habrá “palizas” como dice el Presidente.

López Obrador está entrando en el terreno que más le gusta, el electoral. Aprobadas o no las reformas lo que está haciendo es llevarlas al 2024.

RESQUICIOS

EU alerta sobre una “presión extraordinaria” de migrantes desde México. Es probable que lo que vaya a pasar es que los migrantes que están en las dos fronteras mexicanas busquen que el gobierno mexicano los deje salir. La situación es desde hace años la misma, bailamos al son que tocan desde el norte.