El INE, en líos serios
Por Javier Solórzano Zinser
Lo que está pasando en el INE está perturbando y cuestionando el futuro de las elecciones.
En las últimas semanas, los niveles de confianza en el Instituto se han visto mermados. Las observaciones respecto a la forma en que la presidencia del organismo está actuando han sido motivo de crítica, y por ahora siguen sin tener una respuesta suficientemente contundente para hacer a un lado todos los fantasmas que se están creando y que, a querer o no, empiezan a hacerle ruido al proceso electoral 2027.
El INE se la ha pasado en ocasiones en una montaña rusa. A pesar de ello, su actuar y su profesionalismo han sido reconocidos, lo que ha llevado a los ciudadanos a confiar en él. A ello se suma que instrumentos como la credencial de elector con fotografía sirva como identidad personal y que además sea el documento que permite identificarnos en días de elección.
En el proceso que la llamada 4T ha desarrollado para la creación de un nuevo régimen, el cual ya está en marcha, el INE era uno de los puntos más importantes en la estrategia de López Obrador. Intentó en varias ocasiones cambiarlo con una reforma electoral, la cual nunca pudo del todo instrumentar. Quería que el INE cambiara antes de que dejara la Presidencia el 1 de octubre de 2024.
Como fuere, fue minando al Instituto en medio del proceso de la renovación de varios consejeros. Lo que hizo fue impulsar a los suyos, lo cual le permitió, de alguna manera, constituir al INE como originalmente lo quería. Para recordar está que en varias ocasiones aseguró que debía desaparecer, al final medio pudo hacerlo.
Quería algo similar de lo que hizo con la reforma al Poder Judicial, la cual pudo instrumentarla a través de una votación de 13 millones de personas, de las cuales sólo nueve fueron validadas. Cambió en pocos meses, uno de los tres Poderes de la Unión a través de una votación con acordeones, aunque sólo participó el 10% del padrón electoral.
En el caso del INE se dieron cambios, pero se mantuvo la estructura. Lo que vino a hacer las cosas distintas fue el nombramiento de nuevos consejeros con una cercanía evidente hacia la llamada 4T, el entonces presidente fue quien terminó palomeando quién sí y quién no. El proceso de selección y el examen acabaron siendo cuestionados, poco contó la experiencia profesional de quienes al final fueron colocados en el INE.
Los problemas en el Instituto han ido creciendo porque el gobierno lo quiere cooptar. El control va estando en manos de una corriente que se ha venido construyendo que es empática al gobierno.
Un ejemplo reciente fue la pasividad del INE ante denuncias ciudadanas por lo que podemos llamar prepreprecampañas. Se argumentó que no se tenían elementos legales para actuar dejando a los partidos, en particular Morena, moverse a su antojo en los meses pasados sin importar si los tiempos electorales lo permitían.
El proceso inició el 10 de septiembre. Sin embargo, desde hace tiempo se echaron a andar los partidos sin importar si legalmente se podía hacer. Los partidos de manera un tanto hipócrita acabaron en una especie del juego que todos jugamos. La oposición se quejaba de Morena, pero en el fondo estaban haciendo lo mismo.
El proceso electoral, en este sentido, está viciado de origen. Es un enigma qué podrá pasar en los días posteriores a la elección siendo que existen motivos para impugnarla. No sabemos cuánto dinero fue utilizado previo al 10 de septiembre por parte de los partidos, porque no hubo proceso alguno de transparencia y de rendición de cuentas.
Desconfiar del árbitro intimida y hace dudar a los ciudadanos. Desconfiar del árbitro significa cuestionar las elecciones y dudar de nuestro sistema democrático.
RESQUICIOS.
La declaración del presidente de Argentina de considerar a los cárteles mexicanos como terroristas se inserta en su empatía con Trump y en el marco del Escudo de las Américas. Ésta es una razón más sobre la importancia de las elecciones del domingo en Brasil.