Devastación educativa

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Por Fernando Vázquez Rigada

La burocracia corrupta de Morena está condenando a millones de personas a la pobreza permanente. Lo está haciendo a través de la destrucción del principal motor de generación de igualdad y prosperidad: la educación.

Ese partido sólo se preocupa por la obtención de votos. Por eso desmanteló la reforma educativa de Enrique Peña Nieto que tocaba los problemas de fondo y los intereses más podridos del país. Los líderes sindicales que han hecho de la educación un botín encontraron un aliado magnífico en Andrés Manuel López Obrador.

Con datos de la prueba PISA y UNICEF, sabemos que la mitad de los estudiantes egresados de primaria no entienden lo que leen.

La mitad.

Por eso López Obrador, en su mezquindad y ambición, ordenó que ya no se realizara la prueba en México.  Como si no tener datos hiciera desaparecer el drama.

Pero el problema es mayor y terminal. La irrupción de la Inteligencia Artificial dividirá a la humanidad entre los que tienen habilidades que ni siquiera el sistema educativo actual enseña: pensamiento crítico, creatividad, conocimiento interdisciplinario, capacidad de juicio, interpretación de datos, formulación de problemas y cuestionamientos.

El ministro en retiro José Ramón Cossío definió el tema con extraordinaria precisión: el régimen cumple con llevar a las y los niños a la escuela, pero no garantiza el derecho a la educación.

En suma: ir a la escuela no es estar siendo educado. Ahí están los datos.

La destrucción de la educación, que no comenzó en 2018 pero se aceleró, está partiendo al país en, al menos 3 dimensiones.

Norte-Sur. La escolaridad en el norte del país es mayor a los estados del sur. En Nuevo León, la escolaridad llegará pronto a los 11 años. En Oaxaca es de 8.1. El analfabetismo en Chiapas, Guerrero y Oaxaca es de 10% o más.

Ricos y pobres. Los hijos de padres que tienen primaria o menos tienen una probabilidad cuatro veces menor de llegar a la universidad. De las clases populares, sólo el 15% llega a estudios profesionales, mientras que del décil I(los más ricos) llegará el 83%. En el morenato, de hecho, el porcentaje de jóvenes que supera la escolaridad de los padres bajó de 72% a 67%.

Urbanos- rurales. Casi 27 millones de mexicanos viven en zonas rurales. La brecha educativa ahí es enorme, en donde la escolaridad baja a 6.5 años. Esto golpea severamente a 23 millones de mexicanos indígenas, pero no sólo a ellos. La mayoría de las escuelas rurales están apartadas, poseen carencias serias de infraestructura, son multinivel, poseen sólo un maestro que debe enseñar diversos grados y muchos requieren educación bilingüe, que es escasa.

Además, de lo comentado, vuelvo al principio. No sólo es estar en el sistema escolar sino lo que ahí se aprende.

Si la mitad de las niñas y niños no entiende lo que lee al finalizar la primaria, debemos ser cautelosos en aplaudir los años de escolaridad y aún las tasas de analfabetismo.

Morena decidió, por criterios políticos e ideológicos, no preparar a nuestra juventud para el mundo de hoy y menos para el que vendrá.

El país está partiéndose y tarde o temprano esto ampliará el drama social y desembocará en una crisis política. Dos sistemas tan diferentes no pueden convivir eternamente.

La ignorancia, para gente sin principios, da votos.

La pobreza encadena a la ayuda oficial.

La sumisión se estimula con dependencia.

Este diseño, contrario a la famosa frase de Fouché, no es sólo una estupidez: es un crimen.

 

@fvazquezrig