Quebradero

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A ciegas

Por Javier Solórzano Zinser

Se podrán seguir alargando las discusiones sobre la reforma electoral entre Morena y sus aliados, pero al final se entenderán.

Llegarán a acuerdos, porque es la única manera en que se pueda aprobar la reforma. En Morena han tratado a sus aliados como si fueran de oposición. Es evidente que el partido mayoritario quiere hacer la reforma a su gusto, ayer el nuevo coordinador parlamentario en el Senado lo confirmó, aseguró que va a ser como Morena quiera.

No vemos que las cosas puedan ser de otra manera. El coordinador del Gobierno para la reforma dijo, saliendo de la instalación del proyecto, que iba a prevalecer el criterio aritmético.

Las diferencias entre el oficialismo no se ven que pasen sobre la concepción de la democracia y la participación ciudadana. Tienen que ver con no perder privilegios y beneficios que les han dado las alianzas. Se sabe que el Partido Verde se acomoda donde sea, siempre y cuando no pierda sus privilegios, ya lo hizo en otro tiempo con el PRI y con el PAN y muy probablemente lo terminará haciendo con quien gane la Presidencia a futuro. Por lo pronto, tiene la certeza, con razón, de que a Morena no hay manera de sacarlo de Palacio Nacional en el corto y mediano plazo.

Poco se sabe sobre el contenido de la reforma electoral. Lo sabremos, a decir de la Presidenta, antes de que acabe el mes de febrero. Sin embargo, hay elementos que están en la mesa que serán determinantes.

El tema de los dineros a los partidos es un asunto de primera importancia. Ciertamente se gasta mucho, pero recordemos que la idea que subyace en esto es que se buscaba, suponemos que no se dejará de buscar, la manera de que el dinero que reciben los partidos sea transparentado y se conozcan sus orígenes.

Los diferentes cambios que ha tenido la reforma en los últimos años han sido claves para el ensanchamiento de la democracia, con todas las limitantes que se han cruzado. Sin embargo, el tema del dinero ha sido clave, porque están metidos muchos intereses y en los últimos años es claro que se metió el narcotráfico.

Con todas las evidencias que se presentaron en el pasado proceso electoral, no hay de otra que cambiar las cosas. El problema es que han sido los propios partidos los que se niegan a transparentar sus ingresos.

La distribución de los dineros a los partidos no puede definirse únicamente por sus resultados electorales. Éste es uno de los asuntos más importantes, porque entre los ciudadanos existe una inconformidad real sobre el gasto. Sin embargo, va de nuevo, saber de dónde viene el dinero es la clave para que la sociedad confíe y participe en los procesos electorales.

Encontrar la mejor estrategia en esta materia es clave. También es el hecho de que el Gobierno y el partido mayoritario no lo hagan en lo oscurito, porque al final lo único que están evidenciando es que quieren una reforma a imagen y semejanza de ellos y de una búsqueda por eternizarse en el poder.

Hay otros elementos a atender, como es el caso de los plurinominales, los cuales somos de la idea de que no deben desaparecer al igual que los OPLE. No se deben concentrar las elecciones desde el centro, el desarrollo de los procesos vía los estados descentraliza y le da su justa dimensión a los procesos en las entidades.

Todo es especulación porque andamos a ciegas. Se sabe cuáles son las zonas más sensibles y de necesaria atención, pero el Gobierno con su partido anda en lo oscurito.

Es difícil que antes de que acabe el mes haya una reforma de consenso democrático nacional. Va a ser, como han repetido, una votación aritmética a la que no se le cambiará una coma, cortesía de la casa, para que al final cierren por fin la puerta del Plan C.

RESQUICIOS.

La hipótesis más acabada sobre los responsables del asesinato de Carlos Manzo establece que fue la delincuencia organizada. Ahora hay que esperar a lo que diga la justicia, en lugar de andar exonerando a quienes ha mencionado su viuda.