La Fiscalía General de la República (FGR) concluyó que el accidente del Tren Interoceánico ocurrido el 28 de diciembre pasado en Oaxaca se debió al “exceso de velocidad”, descartando que la causa estuviera relacionada con fallas en la infraestructura ferroviaria, como los durmientes o el balastro.
La fiscal general Ernestina Godoy informó que, tras las investigaciones preliminares, se determinó que el convoy circulaba a una velocidad superior a la permitida en el tramo donde se produjo el descarrilamiento.
Paralelamente, la FGR detuvo en Palenque, Chiapas, al operador ferroviario Felipe de Jesús Díaz Gómez, a quien achaca la responsabilidad en el accidente que tuvo un saldo de 14 fallecidos.
El dictamen de la FGR busca cerrar el debate sobre la responsabilidad institucional en el accidente, al señalar la operación del tren como el factor determinante. Sin embargo, persisten dudas sobre la supervisión y protocolos de seguridad aplicados en el proyecto, que ha sido presentado como uno de los emblemas de la anterior administración federal, y en cuya construcción participó como “supervisor honorífico” Gonzalo López Beltrán, “Bobby”, uno de los hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador, por encargo directo de su padre.