Quebradero

Share

Apoyada, pero sin su referéndum

 

Por Javier Solórzano Zinser

No queda claro que buscaba la Presidenta con su empecinamiento de que se aprobara el Plan B, a sabiendas de lo que había pasado con la reforma electoral.

Estaba a la vista el futuro de la nueva propuesta. Se pudo buscar una manera distinta para que se aprobaran algunos de sus elementos, pero bajo el voy derecho trató de que se aprobara sin importar el desgaste y que quedara gratuitamente expuesta.

Para la Presidenta sólo existen sus aliados. Es la misma línea de López Obrador. No hay por qué hablar con la oposición ni con aquellos que piensan distinto, hay una dosis de soberbia que tiene que ver con los resultados electorales del 18 y el 24 y algo más.

Sin embargo, debe saber que no se gana para siempre, pero tampoco se pierde para siempre. El PT le plantó cara y en ambas ocasiones se convirtió en un factor fundamental para que no pasaran las reformas. La Presidenta arremetió en contra del partido, pero con razón en el PT le recordaron que fueron parte de su triunfo.

No queda claro qué podrá pasar ahora. Con el empecinamiento con que la Presidenta ha abordado el tema, no dudaríamos que en cualquier momento busque de nuevo los cambios.

Por lo pronto, lo que ante la opinión pública y para su proyecto más le importaba, el cambio de año de la revocación de mandato fue desechado en un singular acto.

Cuando el senador petista Anaya expresó que mantienen todo su apoyo a la Presidenta, el oficialismo aplaudió en exceso y en la euforia. Y cuando dijo que no estaban en favor de la revocación de mandato, la oposición se portó con Anaya como si fuera uno de los suyos.

El gobierno tiene que hacer un acuse de recibo. Durante meses se hizo una consulta que hoy nos damos cuenta que no sirvió de nada. Durante meses nos dijeron que vendría la gran reforma electoral, después de llevar a cabo una consulta en todo el país, durante meses nos aseguraron que tendrían aprobada la reforma electoral para que al final todo quedara al garete.

Hay un fracaso respecto a lo que intentaron. Se nota incluso en el talante de la Presidenta. Si de por sí queda la impresión de que por momentos le gana la intolerancia, con este asunto quedaron en evidencia muchas de las formas bajo la cuales gobierna.

Lo primero que tendrán que hacer es reconocer que en estos cuatro años no basta con aliarse con el PT y el impresentable Verde. Si quieren establecer una gobernabilidad incluyente es probable que, aunque no lo quieran, no les quede de otra que hablar con la oposición.

El PT podría sentirse fortalecido, porque siendo un partido pequeño terminó por ser el fiel de la balanza. Pero, a pesar de ello, es muy probable que en el gobierno y Morena no olviden este lance. Dos veces le dijeron que no a la Presidenta, a pesar de que al final de la historia hayan jurado amor eterno por ella.

En medio de todo esto el Verde de nuevo es el partido de las conveniencias. No se expuso, no habló abiertamente del asunto y cuando lo hizo prevaleció la ambigüedad, es cuestión de ver por dónde va el viento para ver cómo se acomodan.

Quién sabe qué pueda suceder. Van dos ocasiones en que la reforma es desechada, las cuales son más bien cinco, tres a su antecesor y dos a ella. Se ha dado una sobrevaloración en la que pareciera que todo empieza y termina en Palacio Nacional.

No se puede menospreciar lo que la gente piensa. Nadie quiere la confrontación como forma de gobierno por más que hoy quienes están al frente tengan siempre como eje señalar a quienes no piensan como ellos.

Mientras la Presidenta sólo vea al interior de las cuatro paredes en que vive difícilmente podrá trascender la integración del país.

RESQUICIOS.

Seguimos sin saber cuál fue el barco que provocó el derramamiento de petróleo, a lo cual han sumado oficialmente dos chapopoteras. El gobierno se vuelve a colocar ajeno a cuestiones de las cuales es al menos corresponsable. No eran sólo gotitas, está afectada la fauna marina y los pescadores están parados.