Quebradero

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Epstein. Cuestión de tiempo

 

Por Javier Solórzano Zinser

Cada vez hay más evidencias de que Donald Trump está buscando cualquier pretexto para evitar el caso Epstein.

Lo tiene cada vez más cerca y los riesgos que corre son verdaderamente altos. Le pueden costar la presidencia y además puede caer en el descrédito en su país, lo que incluye a sus furibundos seguidores.

México forma parte de su estrategia. Desde que tomó posesión en su segundo mandato ha señalado al país de manera sistemática con los temas de migración y narcotráfico. Al mismo tiempo, se ha dedicado a utilizar a nuestro país como uno más de los elementos que en EU pueden tener peso entre sus furibundos votantes, y más ahora que las encuestas lo tienen en niveles en donde a duras penas alcanza el 40% de popularidad. Su narrativa contra la Presidenta, en muchos casos burlona, forma parte de su estrategia.

No hay muchas salidas para México. Lo importante en lo interno es lo que hagamos respecto al tema de seguridad, fundamentalmente para resolver nuestros problemas internos. En el tema migratorio Trump ha conseguido que este Gobierno y el anterior bajen la guardia. Tenemos en nuestras fronteras a una gran cantidad de migrantes, y los tenemos bajo condiciones extremas.

No hay día que desde Tapachula no se anuncie una marcha para tratar de hacerse valer y ver. La situación bajo la que viven los migrantes, particularmente venezolanos y cubanos, es definitivamente adversa, a lo que se suma el rompimiento de las dinámicas de las ciudades fronterizas, sobre todo en el sur.

López Obrador auténticamente cerró la frontera, nos convertimos en el dique de los migrantes ante la exigencia de Donald Trump.

El tema migratorio para el presidente está superado, pero para nosotros siempre estará bajo la sombra de cómo los gobiernos mexicanos se sometieron ante las exigencias del vecino, la gran paradoja es que somos un país migratorio.

Ahora que al expresidente le dio por una colecta para Cuba, hubiera sido positivo y solidario crear una fuente de ingreso para los miles de migrantes que se encuentran en territorio mexicano.

Siempre será importante recordar las razones de la migración. Habrá quien lo hace por un interés personal, que en el caso de América Latina son los menos. Pero también, y ésta es la causa principal, se debe a la deteriorada condición económica en que viven muchos de ellos y además el gran problema político que se cierne en los países de origen de los migrantes. La migración es un escape de salida, es lo que les permite huir de la violencia y la persecución.

México cada vez tiene menos capacidad de maniobra ante Trump. Por ello resulta interesante y estratégico que nuestro país, junto con Brasil y Colombia, desarrollen estrategias que permitan enfrentar circunstancias como la de “Escudo de las Américas”, que en buena medida pretende abrir la puerta a EU para que pueda intervenir en cualquier país que tenga problemas de narcotráfico, que no olvidemos tiene una redefinición en narcoterrorismo.

La forma en que actuaron los presidentes, particularmente de América Latina, en la reunión fue de total entrega y sometimiento, por más que piensen y crean que la vida en sus países puede estar definida por lo que Trump quiera y mande.

El presidente estadounidense tiene un sinnúmero de frentes abiertos. La mayoría de ellos profundamente delicados y de alto riesgo, no sólo para el mundo, sino también para su país. Querer distraer la atención en su país por el muy delicado tema Epstein le puede salir mucho muy caro.

No hay manera de que se pueda cerrar el tema o impedir la información que le afecta sin la menor duda al mandatario; es cuestión de tiempo.

RESQUICIOS.

No vamos a tener la reforma electoral que quería la Presidenta, pero sí la que se les ocurrió después del rechazo. Pronto sabremos qué tanto le doblaron las manitas al PT y al Verde y, sobre todo, veremos el champurrado con el que tendremos que lidiar.