El Plan B
Por Javier Solórzano Zinser
Todo apunta a que el miércoles se va a debatir en el pleno de la Cámara de Diputados la reforma electoral de la Presidenta.
Hoy estará en comisiones y de seguro se aprobará para el miércoles llevarla al pleno donde seguramente no va a ser aprobada. La Presidenta sabe que difícilmente pasará porque sus aliados no se van a sumar a su proyecto, es por ello que habla del Plan B, el cual puede ser igual o más problemático que la reforma misma.
El proyecto ha recibido muchas críticas, las cuales no necesariamente tienen que ver con que sea el proyecto del Gobierno. Más bien son observaciones jurídicas y políticas que muestran lo confuso de la reforma en diversos aspectos.
Esto demuestra que las consultas dejaron mucho que desear en cuanto a quienes fueron convocados, la mayoría de las voces estaban en favor de una reforma que sólo quería y quiere el Gobierno. La importancia de que se escucharan las opiniones de todo tipo de corrientes de especialistas en el derecho, política, sociología, entre otras áreas, hubiera permitido armar un proyecto de mayor consenso, pero era claro que esto último no era un tema que quisiera el Gobierno. Escucharon únicamente a quien querían escuchar, querían una reforma a su imagen y semejanza.
La Presidenta no ha manifestado inconformidad por lo que se viene, más bien en un primer momento señaló a quienes eventualmente votarían en contra para, posteriormente, quizás al ver lo que iba a pasar, ya habló de no señalar a nadie.
Sin embargo, no se pueden pasar por alto las secuelas que puedan presentarse al interior del oficialismo. Por más que se hable de que el PT y el Verde van a continuar con la alianza con Morena no queda claro cómo va a actuar el Gobierno a futuro con sus aliados, particularmente de cara a las elecciones intermedias del 2027.
A los muchos problemas que inevitablemente va a enfrentar el partido del Gobierno al seleccionar a las y los candidatos a los muchos cargos que están en juego, tendrán también que ver cuál será la política de alianzas, a partir de que para un proyecto que la Presidenta ha considerado de primera importancia, no contó con su apoyo.
En particular, el PT desde el principio estuvo en contra de la reforma. Recordemos aquello de ya tenemos el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y con eso, aseguraron, se podía mover la 4T como quisiera. Al mismo tiempo, la crítica que ha venido haciendo el partido respecto a que detrás del proyecto está la posibilidad de que en el mediano plazo vayamos a un régimen de partido único, por más que la Presidenta lo negó, evidentemente se convirtió en uno de los elementos más importantes, porque ciertamente aspectos de la reforma pueden vislumbrar dicho futuro.
Lo del Plan B puede ser riesgoso, porque se va a tratar de integrar a través de leyes y reglamentos, no a través de cambios constitucionales, toda una serie de elementos que podrían terminar, como le decíamos hace algunos días, en un champurrado. No hay necesidad de hacer cambios de no ser aquellos que sean producto de las lecciones que dejaron las pasadas elecciones.
De otra manera, se está forzando la máquina de tal forma que con tal de presentar un proyecto distinto del que tenemos se acaben haciendo cambios que nos metan en un embrollo que colocaría las elecciones en riesgo.
Lo que parece que ya quedó en el olvido, fue la desaparición del Programa de Resultados Preliminares, PREP. Es cierto que los votos se cuentan en lo inmediato, pero la importancia del PREP radica en que nos va dando una idea de las tendencias y coloca a la vista de todos el desarrollo de la votación.
De no ser que pase algo excepcional es inminente el rechazo de la reforma electoral.
La cuestión está en lo que van a tratar de hacer para suplir lo que no se aprobó.
RESQUICIOS.
Trump aseguró que la guerra contra Irán está prácticamente terminada. En los hechos las cosas parecen diferentes. Quizá lo que hay de fondo es buscarle una salida a la sacudida económica mundial.