No fue un domingo cualquiera
Por Javier Solórzano Zinser
El Gobierno mexicano debió saber lo que provocaría la detención y muerte de Nemesio Oseguera, El Mencho.
A pesar de ello, sin duda, se tomó la mejor decisión. Estamos ante uno de los hechos más importantes de los últimos años, independientemente que detrás de él esté el proceso de “colaboración” entre EU y México.
Más allá de que a partir de ahora entremos en los terrenos de la diversidad de opiniones sobre lo sucedido, lo cierto es que el Gobierno de Claudia Sheinbaum ha tomado una de las decisiones más importantes de lo que lleva en el poder, con todo y lo que pueda pasar de aquí al final de su mandato.
La Presidenta se la ha pasado en medio de las presiones de Trump. El presidente ataca constantemente. En medio de la hipocresía sobre el tema de las drogas, Trump ha desatado una fuerte campaña contra México, insiste en la idea de que nuestro país es gobernado por los cárteles de la droga, que no por la Presidenta.
Es probable que desde hace tiempo se tuviera la información suficiente para detener a El Mencho. Muchas cosas pudieron haber pasado en el camino, pero es evidente que ya no había manera de postergar su detención. Pasara lo que pasara era necesario. Las acciones del Gobierno se habían centrado fundamentalmente en lo que era, o sigue siendo, el llamado Cártel de Sinaloa.
El cártel de las 4 letras, Cártel Jalisco Nueva Generación, era, más bien sigue siendo, un objetivo prioritario para el Gobierno de EU. Suponemos que también para el de nuestro país. No se debe pasar por alto lo sanguinario que es este cártel. Creció en los últimos años de una manera desbocada. Seguramente al amparo de muchas autoridades, quienes optaron por dejarlo crecer e incluso llegando a arreglos en su beneficio.
El caso del detenido presidente municipal de Tequila termina por ser el microcosmos sobre cómo actuaba el cártel. Al expresidente municipal lo colocó la organización delictiva en la lista para ser candidato, el resto lo hizo Morena, aunque hoy les dé por esconder la mano.
La detención y muerte de El Mencho son un gran logro del Gobierno mexicano. Lo que pasó ayer muestra el peso de la organización delincuencial en todos los niveles. Se dedicaron a quemar camiones, cerrar carreteras, llenar las redes de mensajes atemorizantes y, sobre todo, crear en la sociedad un temor del cual no hemos salido.
Es muy probable que nos mantengamos en medio de la atención y de la violencia durante varios días o semanas. El cártel se va a hacer valer, sobre todo, porque Oseguera se convirtió en un personaje que más allá de su liderazgo, terminó por ser querido y respetado por la gran cantidad de personas que sumó en su organización; las manifestaciones son algo así como un tributo.
El problema evidentemente no se ha acabado. Estamos entrando en una nueva etapa de la lucha contra el CJNG, el cual en poco tiempo, si no es que ya, tendrá un nuevo liderazgo; ayer se hablaba de El Yogurt como posible sustituto de El Mencho.
Estos días seguiremos cargados de rumores y noticias falsas a las que el Gobierno tiene que enfrentar. No fue una buena decisión mantener durante largas horas el silencio ante lo que estaba pasando y lo que estaba viviendo mucha gente en al menos nueve estados. Si algo se requería era ofrecer un mínimo de tranquilidad, como fuere, a los ciudadanos.
Con la muerte de El Mencho muchos escenarios quedan sueltos. Es obvio que no es claro lo que viene. Es importante la cohesión en la sociedad y el apoyo a la Presidenta, quien deberá ser integradora, que no excluyente, como lo ha venido siendo.
Habrá tiempo para preguntarse muchas cosas. Entre ellas lo que tiene que ver con el sexenio pasado, el cual, sin ubicarlo como responsable directo, forma parte de las razones por las cuales estamos viviendo estos brutales días.
No fue un domingo cualquiera.
RESQUICIOS.
Que no se olvide que mañana se presenta la reforma electoral, la cual va a determinar el rumbo de la democracia electoral del país.