Morena y su laberinto
Por Javier Solórzano Zinser
Por lo que ha dicho el senador Adán Augusto López optó por informarle a la titular de Gobernación sobre su salida como coordinador parlamentario de Morena en la cámara alta y como presidente de la Jucopo. Decidió hacerlo de esta manera y no conversarlo con la presidenta.
Hay indicios de que desde que López Obrador lo colocó como corcholata la relación entre el legislador y la mandataria se complicó. El expresidente jugueteaba, mandaba señales que un día se interpretaban en favor de “mi hermano”, y al otro parecían en favor de la hoy Presidenta.
Las cosas entre las corcholatas no eran precisamente civilizadas. En varias ocasiones Marcelo Ebrard se refirió de manera ruda a Claudia Sheinbaum, la “señora ésa”. Ricardo Monreal no entró en el juego. El presidente se encargó de ello y lo aisló, al final fue una corcholata más para abrir el juego que para considerarlo. Igual pasó con el muy señalado y contradictorio Fernández Noroña, quien como fuere tuvo un buen número de votos.
López Obrador les otorgó a todos el premio de consolación en caso de que no ganaran. Los trajo comiendo de la mano todo el tiempo y hacia el final perfiló de manera definitiva a Claudia Sheinbaum.
Es importante recordar esto porque la Presidenta terminó, en algún sentido, obligada a colocar en los cargos que había ofrecido López Obrador a quienes habían sido sus adversarios y con quienes en más de alguna ocasión tuvo diferencias. El expresidente quería dejar a todos contentos, lo que de alguna manera le era conveniente.
Hay indicios de que con quien más diferencias ha tenido en lo que va de su sexenio ha sido con Adán Augusto. Con Fernández Noroña el problema han sido las muchas tropelías que le han acompañado las cuales le causan mucho ruido a la mandataria, las cosas han cambiado desde que dejó la presidencia del Senado, se ha ido aislando y lo han ido a aislando.
Con Adán Augusto es con quien las cosas han sido más complicadas, en buena medida por la gran cercanía del senador con el expresidente, lo que le permitió moverse por su propia cuenta, particularmente para poder aprobar las reformas que había heredado la Presidenta y que para López Obrador eran de primerísima importancia; son la esencia de lo que con razón llaman el cambio de régimen.
Las cosas cambiaron de manera radical a partir de que al senador se le relacionó con el grupo delictivo La Barredora, el cual era encabezado por quien era su secretario de seguridad quien fue nombrado por el mismo Adán Augusto en sus tiempos de gobernador de Tabasco. Como secretario de Gobernación debió tener también información sobre lo que estaba pasando en su estado.
A pesar de que a la fecha luce como intocable, se han ido sumando pruebas en su contra, pero como suele suceder con el Gobierno y con Morena, a los suyos no se les toca, por más tropelías que cometan.
La Presidenta ha salido en defensa de Adán Augusto bajo el que no hay denuncias en su contra. La FGR no se ha molestado en voltear a ver mínimamente lo que pasó a largo de varios años en Tabasco, que de ser un estado relativamente tranquilo terminó en medio de una violencia brutal, en buena medida producto de instancias oficiales.
El senador Ignacio Mier es el sustituto. Es cercano a Adán Augusto y muy probablemente cambiará un poco las formas, pero no el fondo. Por si hubiera dudas de ello, la secretaria de Gobernación, en la reunión de la semana pasada con los legisladores y las legisladoras morenistas, les dijo que hoy más que nunca se debe ser plenamente leal a la Presidenta.
Se pueden venir forzados cambios en Morena, pero va siendo claro que la Presidenta va mano.
RESQUICIOS.
7 horas estuvo cerrada la Autopista del Sol en pleno puente. Los automovilistas padecieron algo que unos y otros han prometido que ya no iba a suceder. El motivo: amenazas de muerte que han recibido pobladores por parte de policías comunitarios ligados a la delincuencia organizada.