Quebradero

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Reforma electoral. Indicios

 

Por Javier Solórzano Zinser

Pareciera que en el debate interno sobre la reforma electoral está prevaleciendo la sensatez. Todo indica que la reacción del PVEM y el PT ha hecho cambiar de opinión a la comisión del Gobierno encargada de la reforma.

Nada está definido aún. En cualquier momento los aliados pueden sumarse a Morena como suele suceder en momentos críticos. Sin embargo, en esta ocasión pareciera que sí se dio una confrontación interna que obligó a que el Gobierno reculara.

Más allá de posiciones políticas y de la defensa de beneficios y privilegios, por lo poco que se va sabiendo, la reforma estaba siendo llevada a posiciones unilaterales que lo que terminarían haciendo sería hacer aún más hegemónico al partido en el poder.

Parece que quien encabezaba la comisión pasó a segundo plano quizá porque estaba causando enorme ruido al interior del equipo de la Presidenta. Pecaba de soberbio y había sentenciado el desenlace de la reforma cuando dijo que se aplicaría el criterio aritmético para aprobarla. Suponemos que después se dio cuenta que no estaba tan fácil el asunto cuando el PT y el Verde se manifestaron en contra de lo que conocían de la reforma, en medio de la búsqueda de mantener, beneficios y privilegios.

El diputado del PT Reginaldo Sandoval lo dijo de manera clara. Aseguró que no necesitamos una reforma, porque ya tenemos el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.

Más obvio y claro no pudo ser. Dejó al descubierto lo que ha pasado en los últimos años, los cuales se han definido entre los votos, la maquinaria legislativa, la imposición y las miradas unilaterales sobre temas estructurales.

La reforma electoral podría tener tintes de cohesión nacional. Plantear el tema de reconciliación no le gusta a la Presidenta, parte de que gobierna una mayoría legítima que es la que decide.

Un indicador importante de estos días han sido las referencias de la Presidenta a aspectos de la reforma electoral. Ha insistido que se tienen que respetar los derechos de las minorías. Esto es importante, porque había indicios de que la comisión estaba pasando por alto la importancia de la cohesión y consenso para alcanzar la reforma.

No queremos decir que las cosas vayan a cambiar, pero se abren espacios a un debate mayor que podría lograr que el consenso fuera efectivo y que realmente en los hechos se escucharon las voces de intelectuales, académicos y opositores, que tienen mucho que decir y proponer.

La prisa por tener la reforma electoral le puede abrir un nuevo flanco a la Presidenta.

Si bien podría lograr la aprobación en el Congreso, en el exterior se abriría un cuestionamiento, como sucedió con la reforma judicial.

El país está pasando por un largo proceso de aprendizaje con los nuevos integrantes del aparato judicial. Las cosas ya alcanzaron a la Corte, la cual está siendo señalada no sólo por las formas que está adoptando, sino también por sus decisiones.

En el sector económico, dentro y fuera del país, existe preocupación por lo que puede pasar, en algunos casos ya está pasando. Va a ser tema inevitable cuando venga la parte fuerte de la discusión sobre el T-MEC. Ya han surgido voces desde EU y Canadá que han cuestionado la forma en que se decidió en el país la nueva conformación del Poder Judicial.

La reforma electoral le da al país su forma democrática. Podríamos entrar en un proceso en donde caminaríamos en la delgada línea entre la democracia y la consolidación de una autocracia; es mucho lo que está en juego.

Es el momento en donde en la 4T debieran aparecer los demócratas y los que quieren una izquierda moderna que entienda la pluralidad de pensamiento, en una sociedad que va despertando del tsunami del 2018.

RESQUICIOS.

La Presidenta no puede ir a todas. Su entorno debería de ser más perspicaz para poner enfrente los temas en que se dan debates que puedan no favorecerle a la mandataria.

Sigue la duda si era IA la foto del exolímpico, y si se entregó.