Por Uriel Flores Aguayo
Un regidor es edil que integra un Cabildo, es parte del Ayuntamiento o gobierno municipal. En estos días son más que mencionados por el tránsito entre las administraciones municipales en Veracruz.
Yo fui regidor en Xalapa hace 44 años, en la Presidencia del destacado jurista y político Ignacio González Rebolledo. Eran una ciudad y gobierno mucho más pequeños. El Cabildo contaba entonces con 4 síndicos y menos regidores. El cuerpo edilicio a nivel regidores estaba integrado mayoritariamente por los sectores del PRI, el partido hegemónico de entonces. Los sueldos eran modestos y no había mayores apoyos económicos. No existían los ramos y partidas presupuestales de ahora. El departamento de alumbrado público cambiaba las lámparas con camionetas y escaleras movibles, por ejemplo.
Me tocó atender en un área del Teatro del Estado mientras ampliaban el palacio municipal. Fui regidor a través del PSUM, partido antecesor del PMS y el PRD. No había lucha interna por el cargo, también eran tiempos de idealismo y coherencia. En asamblea preguntaban quién quería ser regidor y se decidía prácticamente por descarte; ese fue mi caso.
A pesar de mi juventud e inexperiencia política, más imbuido de propaganda y sueños, tenía claro que éramos distintos y había que actuar en consecuencia. Di algún informe anual en el Ágora de la ciudad e inicié una relación con los medios de comunicación que, de acuerdo a esa época, eran abrumadoramente oficialistas. Fue una gran experiencia política y de servicio público; recuerdo recorrer con los trabajadores del alumbrado público para cambiar lámparas. Tengo especial cariño en la memoria por las secretarias, la propia y las del área más próxima; sabían todo y apoyaban con eficacia y buena actitud.
Del Licenciado Rebolledo, recibí buen trato y enseñanzas, con él entendí el valor de la pluralidad y el diálogo. Fue un Alcalde estricto en el cumplimiento de la ley, no transigía con lo irregular ni por cálculos políticos. Le aprendí mucho. Con los ediles del PRI abierta y respetuosa relación; eran mayores de edad y aportaban madurez. Había dos ediles más de otros partidos, PPS y PAN, con quienes la relación era cercana, incluso uno de ellos es mi amigo hasta la fecha.
Ahora que veo las nuevas camadas de regidores pienso en mi experiencia tan lejana ya. Creo que tienen una gran oportunidad de servir a su municipio, de ser útiles y conducirse con modestia. Considero que los regidores deben trabajar más, con todo y las limitaciones que les impone la ley orgánica para efecto de funciones ejecutivas. La prueba de su ausencia y omisiones es que pasan casi desapercibidos, siendo poco conocidos por la ciudadanía.
Yo quisiera regidores activos y comprometidos, con tareas concretas y en contacto permanente con la población. Máxime que ahora son bien pagados y cuentan con mejores condiciones para desarrollar su trabajo. Más allá de sus partidos de origen, pero respetando su identidad partidaria, su compromiso sustancial es con la ciudad y el municipio. No deben anteponer las siglas a la responsabilidad de gobernar para todos y de puertas abiertas. Los regidores de partidos distintos a Morena no son de oposición como tal, cometerían un error y perderían el tiempo si así se consideran. Tienen responsabilidades concretas en comisiones y el Cabildo. Fuera de eso que es prioritario, en su tiempo libre podrían hacer labor partidista.
Hay muchas diferencias en población, presupuesto y funciones entre el tiempo que fui regidor y el momento actual. Lo que no cambia son las responsabilidades y el grado de utilidad social que signifique ser regidor.
Recadito: buen inicio de la nueva administración municipal en Xalapa.