Quebradero

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Qué hará Marcelo (2ª parte)

Por Javier Solórzano Zinser

 

 

Ante la previsible victoria de Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard se convirtió en centro de miradas, conjeturas, tentaciones y hasta en un singular objeto de deseo.

Marcelo una vez más está en terrenos de las grandes decisiones y dudas. La pregunta antes de que se diera a conocer el resultado era qué hará Marcelo, ahora es la misma qué hará Marcelo.

Lo que se enfila a ser definitivo es el inminente rompimiento del excanciller no sólo con Morena, sino con todo lo que le rodea, por más que el Presidente haya lanzado reconocimientos, muy a su manera, con diversas intenciones.

Más que minimizar el hecho, López Obrador de nuevo se colocó en su papel de gran elector “destapando” ahora también a Ebrard bajo la fórmula de ser candidato independiente, quizá vislumbrando que todo el pasado del excanciller, en el cual se encuentra directamente el tabasqueño, no hay manera de que haya reconciliación por lo vivido. No sólo planteó esta posibilidad, además tiró línea al asegurar que en la clase media tiene muchas simpatías y que podría pasar  a Xóchitl Gálvez al tercer lugar.

Parece ser que en su lectura de las cosas Claudia Sheinbaum no termina por ser intocable y la afectada sería directamente Xóchitl a la cual, por lo que se ve, no le concede la posibilidad de permear entre los sectores populares.

Es difícil pensar que el Presidente suelta las cosas sólo por ocurrencias en esta materia, aunque a veces le dé por ellas. Si nos atenemos a cómo se han venido dando los escenarios todo apunta a que estemos en el enésimo capítulo de un plan con maña.

El destape de Claudia no arrojó sorpresa alguna. Permítanos el lugar común para plantearle que fue la crónica de una candidatura anunciada. Sin duda, la nueva defensora de la 4T hizo su chamba más allá de como han querido hacer ver algunas y algunos de sus seguidores llenándola de elogios desbocados.

Sin embargo, no se puede soslayar el papel que jugó el Presidente en todo el proceso llenándola de elogios, reconocimientos y deferencias, las cuales fueron calando entre sus seguidores viéndola como una extensión del Presidente con todo lo que implica.

Claudia Sheinbaum en ningún momento estuvo abajo en las encuestas. Las protestas de Marcelo podrán tener que ver con el desarrollo del proceso y quizá hasta con la metodología, pero no parecieran proceder en función de lo que piensan los militantes y seguidores consultados en el ejercicio. Gerardo Fernández Noroña nos decía que la protesta, a pesar de algunas irregularidades, no tenía razón de ser porque hasta en la encuestadora que propuso Ebrard salió derrotado.

Lo que no hay que confundir es que una cosa es una encuesta y otra muy distinta es un voto. Claudia Sheinbaum no ganó por los votos, ganó por una consulta que tiene un margen de error, lo cual no significa que a lo largo de todo el país exista un consenso en automático como el que se ha querido hacer ver, apelando a la idea de que “el pueblo decidió”; esto aplica para Morena y sus aliados y también para el Frente Amplio por México.

Lo que por ahora sí es claro es que en términos de lo que se va construyendo a nivel nacional rumbo al 2024 sobre Claudia y Xóchitl, la primera, parte con una ventaja importante, además de que tendrá a su lado a lo largo de estos nueve meses al aparato de Estado y, sobre todo, a López Obrador, quien se la pasa entre gobernando y haciendo sistemáticamente campaña.

 

Claudia está, en lo general, a la vista y se van a encargar de colocarla por todas partes. Xóchitl tiene la ventaja de que la van a ir descubriendo. Es una elección de mujeres que en verdad a todos nos debe de alentar, más siendo el cambio del llamado paradigma.

Ebrard se mueve una vez más en aguas pantanosas que generan más dudas que certezas.

RESQUICIOS.

¿Qué habrá querido decir el Presidente cuando planteó que en su viaje a Sudamérica no pasará por Perú para evitar un “incidente”, ahora que sus vuelos ya no son en líneas comerciales?